Una sopa tradicional y reconfortante de la costa peruana

El chupe de pescado es una sopa emblemática de la gastronomía peruana, especialmente de las regiones costeras. Este plato tiene sus raíces en la fusión de tradiciones precolombinas con influencias españolas, creando un caldo sustancioso que refleja la riqueza marina del Perú. La palabra 'chupe' proviene del quechua y se refiere a una sopa espesa y nutritiva, perfecta para alimentar a familias enteras.
Esta versión del chupe de pescado destaca por su combinación de sabores: el dulzor natural del pescado fresco se mezcla con la cremosidad de la leche evaporada y el toque picante del ají amarillo. La textura es rica y sustanciosa, con trozos tiernos de pescado, papas cocidas al punto justo y el contraste crujiente del maíz tostado que se añade al final. Cada cucharada es una experiencia sensorial completa.
La preparación tradicional incluye un sofrito base de cebolla, ajo y ajíes que proporciona profundidad al caldo. El uso de hierbabuena fresca aporta un aroma distintivo que diferencia este chupe de otras sopas de pescado. La leche evaporada, ingrediente típico de la cocina peruana, añade una cremosidad única sin enmascarar los sabores principales.
Para la presentación, se sirve en cuencos hondos decorados con hojas de hierbabuena fresca y unas rodajas de huevo duro. El maíz tostado se espolvorea justo antes de servir para mantener su textura crujiente. Se acompaña tradicionalmente con arroz blanco al vapor, que se puede agregar directamente al caldo o servir aparte.
Este plato es ideal para días fríos o cuando se busca un alimento reconfortante y nutritivo. Su versatilidad permite adaptarlo a diferentes tipos de pescado según disponibilidad, manteniendo siempre la esencia del chupe tradicional. La combinación de proteínas, carbohidratos y vegetales lo convierte en una comida completa y balanceada.
El secreto de un buen chupe está en la calidad del pescado y en el tiempo de cocción justo para que no se deshaga. Se recomienda usar pescados firmes como corvina, lenguado o mero, que mantienen su textura durante la cocción. El caldo debe reducirse lentamente para concentrar los sabores sin perder la delicadeza del pescado.
Sustituye el pescado por una mezcla de mariscos como camarones, calamares y mejillones
Omite la leche evaporada y usa caldo de pescado casero para una versión más liviana
Agrega 1 taza de quinoa cocida al final para mayor contenido proteico
Guarda en recipiente hermético en refrigerador. Calentar a fuego bajo sin hervir para mantener la textura de la leche.
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