Masa crujiente y tierna, lista para rebozar en azúcar y canela

Para clavar el punto, céntrate en la temperatura del agua: debe hervir de verdad cuando añadas la harina. Si no está lo suficientemente caliente, la masa no se cocinará previamente y los churros quedarán crudos o gomosos por dentro. Añade toda la harina de golpe y remueve con energía hasta que se forme una bola que se despegue del cazo; es el primer indicador de que la consistencia es la correcta.
Deja que la masa repose unos 15-20 minutos para que se temple. Esto no solo evita que te quemes al manipularla, sino que también ayuda a que se estabilice y sea más fácil de manejar en la manga pastelera. Mientras, calienta bien el aceite de girasol. Usa un termómetro si puedes para asegurar los 180°C. Si el aceite no está lo suficientemente caliente, los churros absorberán grasa y quedarán blandos; si está demasiado caliente, se dorarán por fuera antes de cocerse por dentro.
El momento de dar forma es clave. Usa una boquilla estrellada de buen tamaño (unos 8-10 mm) para conseguir las estrías características. Presiona la manga con decisión sobre el aceite y corta cada churro con unas tijeras directamente en la sartén. Fríe por tandas, sin amontonar, para que el aceite mantenga su temperatura. Dales la vuelta ocasionalmente para un dorado uniforme. Sabrás que están listos cuando tengan un color dorado intenso y un crujido audible, en unos 3-4 minutos.
Retíralos con una espumadera y colócalos brevemente sobre papel de cocina para escurrir el exceso de aceite. El siguiente paso es inmediato: rebózalos en la mezcla de azúcar y canela mientras aún están muy calientes, así el azúcar se adherirá mejor. Si los dejas enfriar, gran parte del azúcar se caerá. Mi consejo es preparar el plato con el azúcar y la canela justo antes de empezar a freír, para tenerlo todo a mano.
Si la masa te resulta demasiado espesa y cuesta sacarla de la manga, puedes añadir una cucharada extra de agua muy caliente la próxima vez. Si por el contrario está muy blanda y los churros no mantienen la forma en el aceite, es que necesitaba un poco más de cocción en el cazo o un reposo más largo. Los churros son para comer al momento, pero si te sobran, guárdalos sin rebozar en un recipiente hermético. Para recalentarlos, unos minutos en el horno precalentado los devolverán a un punto aceptable de crujiente.
Rellena los churros con crema pastelera, chocolate o dulce de leche usando una manga pastelera con boquilla fina
Espolvorea con azúcar glass en lugar de la mezcla de azúcar y canela para un sabor más suave
Añade 2 cucharadas de cacao en polvo a la masa para obtener churros de chocolate
Los churros se deben consumir inmediatamente después de prepararlos. No se recomienda almacenarlos ya que pierden su textura crujiente.
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23 de febrero de 2026
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