Sopa tradicional rumana de callos

La Ciorbă de Burtă es una sopa tradicional rumana de callos que se remonta a la época otomana, cuando los rumanos adoptaron y adaptaron muchas recetas de la cocina turca. Esta sopa es especialmente popular en las regiones de Valaquia y Moldavia, donde se considera un plato reconfortante y nutritivo para los días fríos de invierno. La palabra 'ciorbă' se refiere a un tipo de sopa agria característica de la cocina rumana, mientras que 'burtă' significa literalmente 'panza' o 'callos'.
Esta sopa se distingue por su sabor único y complejo, que combina la textura gelatinosa de los callos perfectamente cocidos con la acidez del vinagre o del jugo de limón. El caldo es rico y sustancioso, con un equilibrio perfecto entre lo ácido y lo salado, mientras que la crema agria añade un toque cremoso y suavizante. Los callos, cuando se preparan correctamente, tienen una textura tierna pero con cierto mordiente, que contrasta maravillosamente con la suavidad de las verduras.
La preparación tradicional requiere paciencia, ya que los callos necesitan una cocción prolongada para alcanzar la textura perfecta. Sin embargo, el resultado vale la pena: una sopa que no solo alimenta el cuerpo sino también el alma, con sabores profundos y reconfortantes. En Rumania, esta sopa se considera un remedio casero para la resaca y un plato festivo que se sirve en ocasiones especiales.
Para la presentación, se sirve caliente en platos hondos, adornada con una generosa cucharada de crema agria y perejil fresco picado. El contraste entre el caldo dorado, la crema blanca y el verde del perejil crea una presentación visualmente atractiva. Tradicionalmente se acompaña con pan de centeno o pan de maíz, perfecto para mojar en el caldo y disfrutar hasta la última gota.
La clave para una buena Ciorbă de Burtă está en la calidad de los callos y en la paciencia durante la cocción. Es importante limpiar bien los callos antes de cocinarlos y cambiar el agua varias veces durante la cocción inicial para eliminar cualquier impureza. El uso de hierbas frescas y especias adecuadas es lo que le da a esta sopa su carácter distintivo y su sabor inconfundible.
Esta sopa no es solo un plato, sino una experiencia culinaria que transporta directamente a las cocinas tradicionales rumanas. Su sabor único y su textura característica la convierten en un plato memorable, perfecto para compartir en familia o para impresionar a los invitados con algo diferente y auténticamente rumano.
Añadir patatas cortadas en cubos y guisantes durante los últimos 20 minutos de cocción para una versión más sustanciosa
Incorporar 1-2 chiles frescos picados o una cucharadita de pimentón picante para darle un toque picante a la sopa
Dejar enfriar completamente la sopa, luego guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio antes de servir.
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