Un postre francés tradicional con fruta de temporada

El clafoutis es un postre tradicional de la región de Limousin en Francia, que originalmente se preparaba con cerezas. Esta versión con albaricoques ofrece un delicioso contraste entre la dulzura de la fruta y la textura cremosa de la masa. La palabra 'clafoutis' proviene del occitano 'clafir', que significa 'rellenar', haciendo referencia a cómo la masa envuelve la fruta.
La textura del clafoutis es única: no es exactamente un pastel, ni un flan, sino una combinación perfecta de ambas. La masa, similar a la de las crepes, se hornea hasta obtener una superficie dorada y un interior suave y cremoso. Los albaricoques, al hornearse, liberan sus jugos naturales que se mezclan con la masa, creando una sinfonía de sabores.
Los albaricoques aportan una acidez delicada que equilibra la dulzura del postre. Cuando están en temporada, su sabor es más intenso y aromático, ideal para este plato. La canela y la vainilla añaden notas cálidas que complementan perfectamente la fruta, creando un aroma irresistible que invade toda la cocina durante la cocción.
Para presentar el clafoutis, se recomienda servirlo tibio, espolvoreado con azúcar glas. La textura es mejor cuando se consume el mismo día, aunque también se puede disfrutar frío. Una bola de helado de vainilla o un poco de nata montada son acompañamientos clásicos que realzan aún más este postre.
Este postre es perfecto para compartir en familia o con amigos, ya que se prepara en una sola fuente y se sirve directamente en la mesa. Su aspecto rústico y casero lo hace ideal para ocasiones informales, aunque su sabor sofisticado también impresiona en cenas más formales.
Un consejo importante es no remover demasiado la masa para evitar que se formen burbujas de aire que puedan afectar la textura final. También es crucial no sobrehornear el clafoutis, ya que debe mantenerse húmedo en el centro. Dejar que repose unos minutos antes de servir permite que se asiente y sea más fácil de cortar.
Sustituir la harina de trigo por harina de almendra o una mezcla de harinas sin gluten.
Reemplazar los huevos por 3 cucharadas de semillas de chía mezcladas con 9 cucharadas de agua, la leche por leche vegetal y la nata por nata de coco.
Añadir 50g de almendras fileteadas tostadas a la masa para dar textura crujiente.
Dejar enfriar completamente, cubrir con film transparente y guardar en el refrigerador. Se puede recalentar suavemente en el horno a 150°C durante 10 minutos.
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