Tradicional tarta salada de la cocina mediterránea

La coca de recapte es una especialidad tradicional de la cocina mediterránea, especialmente popular en Cataluña y las Islas Baleares. Su nombre proviene del término 'recapte', que significa 'recaudación' o 'provisión', haciendo referencia a la costumbre de utilizar los ingredientes disponibles en la despensa para crear una comida completa y nutritiva. Esta tarta salada representa la esencia de la cocina de aprovechamiento mediterránea, donde la creatividad y el respeto por los productos locales se combinan para ofrecer un plato lleno de sabor y tradición.
La masa de la coca es ligera y crujiente, con una textura que recuerda a la pizza pero más fina y delicada. Sobre esta base se disponen capas de verduras asadas, embutidos tradicionales y pescado en conserva, creando una combinación de sabores que equilibra lo dulce de las verduras con lo salado de los productos del mar y la carne. El resultado es una experiencia gastronómica que transporta directamente a las cocinas de las masías mediterráneas, donde cada ingrediente cuenta una historia de la tierra y el mar.
El sabor de la coca de recapte es complejo y armonioso, con notas terrosas de las berenjenas y pimientos asados, el punto salino de las anchoas y las aceitunas, y el carácter ahumado de la sobrasada. El tomate aporta acidez y frescura, mientras que la cebolla caramelizada añade un toque dulce que equilibra el conjunto. Cada bocado ofrece una textura diferente: la crujiente masa, la suavidad de las verduras asadas y la untuosidad de la sobrasada.
Para la presentación, se recomienda servir la coca directamente en la bandeja donde se horneó, cortada en porciones triangulares o rectangulares. Se puede decorar con unas hojas frescas de albahaca o romero, y acompañar con una ensalada verde simple para contrastar con la riqueza de la coca. Es ideal para servir en mesas familiares o en reuniones informales, donde cada comensal puede tomar su porción directamente con las manos.
La versatilidad de este plato permite numerosas variaciones según la temporada y los ingredientes disponibles. En verano se pueden añadir más verduras frescas de la huerta, mientras que en invierno se puede optar por embutidos más contundentes. La clave está en mantener el equilibrio entre los diferentes elementos y respetar la tradición de utilizar productos de calidad y proximidad.
Este plato no solo alimenta el cuerpo sino también el alma, conectando con siglos de tradición culinaria mediterránea. Es una celebración de la cocina sencilla pero elaborada, donde cada ingrediente tiene su lugar y su momento, creando un conjunto que es mucho más que la suma de sus partes.
Sustituir la sobrasada por atún en conserva y añadir gambas peladas. Añadir también alcaparras para un toque más marinero.
Eliminar las anchoas y sobrasada, y añadir más variedad de verduras asadas como calabacín, champiñones y espinacas. Se puede añadir queso de cabra desmenuzado.
Extender una capa fina de salsa de tomate casera sobre la masa antes de añadir las verduras y el resto de ingredientes.
Envolver en papel film o guardar en un recipiente hermético. Calentar en el horno a 180°C durante 5-10 minutos antes de servir.
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