Un clásico de la cocina mediterránea española

La coca de recapte es una especialidad tradicional de la cocina mediterránea española, especialmente popular en Cataluña y las Islas Baleares. Su nombre proviene del término 'recapte', que significa 'recaudación' o 'provisión', haciendo referencia a la costumbre de utilizar los ingredientes disponibles en la despensa para crear un plato completo y nutritivo. Esta coca representa la esencia de la cocina mediterránea: simple, sabrosa y elaborada con productos frescos de temporada.
Esta versión tradicional combina la textura crujiente de la masa con la jugosidad de las verduras asadas y el sabor intenso de las anchoas. La base de masa fina se hornea hasta conseguir un punto dorado perfecto, mientras que los pimientos, berenjenas y cebollas se caramelizan lentamente, liberando sus azúcares naturales y creando una mezcla de sabores dulces y ahumados.
El contraste entre la salinidad de las anchoas y la dulzura de las verduras es lo que hace única a esta coca. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa: primero el crujiente de la masa, luego la suavidad de las verduras y finalmente el toque salado del pescado. La presencia del ajo y el perejil fresco añaden notas aromáticas que completan el perfil de sabor.
Para la presentación, se recomienda servir la coca directamente en la bandeja de horno, cortada en porciones triangulares o rectangulares. Se puede decorar con unas hojas de perejil fresco y un chorrito final de aceite de oliva virgen extra. La coca se sirve tradicionalmente a temperatura ambiente, lo que permite que los sabores se integren perfectamente.
Este plato es ideal para compartir en reuniones familiares o con amigos, ya que se puede preparar con antelación y transportar fácilmente. Su versatilidad permite adaptar los ingredientes según la temporada, manteniendo siempre la esencia de la receta original. La coca de recapte es más que un plato: es una tradición que une a las personas alrededor de la mesa.
Un consejo importante es no sobrecargar la masa con demasiados ingredientes, ya que esto podría hacer que se humedezca y pierda su textura característica. La clave está en la distribución equilibrada de los componentes y en el horneado a la temperatura correcta para conseguir ese equilibrio perfecto entre crujiente y jugoso.
Sustituir las anchoas por 150g de atún en conserva escurrido. Añadir también unos tomates cherry cortados por la mitad.
Utilizar 250g de harina integral y 250g de harina blanca para una opción más saludable y con más fibra.
Añadir 100g de queso rallado (parmesano o manchego) sobre las verduras antes de hornear para un toque cremoso.
Guardar la coca en un recipiente hermético en la nevera. Para recalentar, colocar en el horno a 180°C durante 5-10 minutos para recuperar la textura crujiente.
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