Un plato contundente y reconfortante de la región de Maragatería en León

El cocido maragato es una joya gastronómica de la región de Maragatería en la provincia de León, España. Este plato tradicional se caracteriza por su particular forma de servirse: al revés que otros cocidos españoles. Se sirve primero la carne, luego los garbanzos y verduras, y finalmente la sopa. Esta curiosa costumbre tiene su origen en la vida rural de los maragatos, un grupo étnico con tradiciones muy arraigadas, que necesitaban comer primero lo más nutritivo para afrontar las duras jornadas de trabajo en el campo.
El sabor del cocido maragato es intenso y reconfortante, con carnes curadas que aportan profundidad y garbanzos que absorben todos los sabores del caldo. La textura combina la suavidad de los garbanzos bien cocidos con la firmeza de las carnes y la verdura al dente. Cada bocado es una experiencia de sabores tradicionales que evocan la cocina de hogar y las raíces campesinas de esta región española.
La presentación tradicional es fundamental para este plato. Se sirve en tres vuelcos sucesivos: primero todas las carnes en una fuente grande, luego los garbanzos y verduras en otra, y finalmente el caldo en sopera aparte. Esta forma de servir no solo es práctica sino que también respeta la tradición maragata. Los comensales suelen empezar por las carnes más fuertes como el lacón y el chorizo, para luego disfrutar de los garbanzos y verduras, y terminar con el caldo caliente.
Para lograr el auténtico sabor maragato es esencial utilizar productos de calidad: garbanzos de la variedad Pedrosillano, carnes curadas de cerdo como lacón, chorizo y morcilla, y verduras de temporada. La cocción lenta es clave para que todos los sabores se integren perfectamente. El resultado es un plato completo que alimenta cuerpo y alma, perfecto para los días fríos o para compartir en familia durante las festividades.
Un buen cocido maragato debe tener un caldo claro pero sabroso, garbanzos enteros pero tiernos, y carnes que se deshagan fácilmente. La combinación de sabores salados de las carnes curadas con la dulzura natural de la berza y la zanahoria crea un equilibrio perfecto. Es un plato que requiere paciencia y dedicación, pero que recompensa con creces con su sabor auténtico y reconfortante.
Al servir, se recomienda acompañar con un buen vino tinto de la tierra, como un Prieto Picudo o un Mencía. Para los más tradicionales, nada mejor que el pan de hogaza leonés para mojar en el caldo. Este plato no solo alimenta, sino que cuenta la historia de un pueblo y sus costumbres, manteniendo viva una tradición culinaria que ha pasado de generación en generación.
Reducir la cantidad de carnes grasas y aumentar las verduras. Usar más berza, repollo y añadir nabos.
Incorporar un cuarto de gallina o pollo de corral para dar un sabor más suave al caldo.
Guardar por separado: carnes, garbanzos con verduras y caldo en recipientes herméticos. Calentar por separado al servir.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.