Un refresco sin alcohol fácil, con el punto justo de dulzor

Si es la primera vez que la haces, ojo con la miel. Si no se disuelve bien en el líquido frío, se quedará en el fondo del vaso. Por eso el paso clave es mezclarla primero con un poco de jugo de limón caliente para crear un jarabe. Así se integrará perfectamente.
El otro punto importante es el té verde. Debe estar completamente frío antes de mezclarlo con los demás ingredientes. Si lo añades tibio, el cóctel perderá frescura y las burbujas del agua con gas se irán al instante. Prepáralo con antelación.
Para la mezcla final, añade el agua con gas en el último momento, justo al servir. Si la echas en la jarra y la dejas reposar, se quedará plana. Revuelve con suavidad para no eliminar todas las burbujas.
Si no tienes miel, puedes usar sirope de agave o azúcar moreno disuelto en un chorrito de agua caliente. Y si el limón te resulta muy ácido, prueba y ajusta el dulzor al final, después de añadir el agua con gas, ya que diluye el sabor.
Sirve siempre con abundante hielo para que se mantenga frío. La mezcla base (sin agua con gas) la puedes guardar en la nevera un día, pero una vez añadidas las burbujas, tómalo pronto.
Añade 2 cucharadas de jengibre fresco rallado al té verde mientras se infusiona para un toque picante y digestivo.
Añade 100 g de frutas del bosque congeladas (frambuesas, moras) a la mezcla para un color rosado y sabor afrutado.
Sustituye la menta por hierbabuena para un sabor más suave y aromático.
Guardar en una jarra tapada en el refrigerador. Mezclar con el agua con gas justo antes de servir para mantener las burbujas.
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23 de febrero de 2026
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