La ensalada de col crujiente que acompaña perfectamente cualquier plato

La coleslaw americana es una ensalada de col tradicional que se ha convertido en un acompañamiento icónico en la gastronomía estadounidense. Originaria de los Países Bajos, donde se conocía como 'koolsla' (ensalada de col), fue llevada a América por inmigrantes holandeses y se popularizó rápidamente por su frescura, textura crujiente y versatilidad. Esta receta clásica combina la col verde y morada con zanahorias ralladas, creando una base vegetal perfecta para el aderezo cremoso.
El sabor de la coleslaw es un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo ácido, con un toque de mostaza que añade profundidad. La textura es fundamental: la col debe estar crujiente pero no dura, y las zanahorias aportan un dulzor natural que complementa la cremosidad del aderezo. La combinación de mayonesa, vinagre y azúcar crea una emulsión que recubre cada trozo de vegetal sin empaparlos, manteniendo su frescura.
Esta ensalada es increíblemente versátil y se puede adaptar a diferentes gustos. Algunos prefieren una versión más dulce, mientras que otros optan por un toque más ácido. La clave está en dejar reposar la ensalada al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren, pero no demasiado tiempo para que no pierda su textura característica.
Para la presentación, se recomienda servir la coleslaw en un bol amplio o directamente en platos individuales como guarnición. Se puede decorar con perejil fresco picado o unas semillas de sésamo tostadas para añadir color y textura. Es perfecta para barbacoas, picnics o como acompañamiento de hamburguesas y sandwiches.
La coleslaw no solo es deliciosa, sino también nutritiva. La col es rica en vitamina C y fibra, mientras que las zanahorias aportan betacaroteno. El aderezo, aunque cremoso, se puede ajustar para hacerlo más ligero según las preferencias dietéticas.
Un consejo importante es cortar la col finamente pero no demasiado, para mantener su estructura. También se puede añadir otros ingredientes como manzana, pasas o nueces para variaciones interesantes, pero esta receta clásica se mantiene fiel a la versión tradicional que ha conquistado paladares durante generaciones.
Añadir 1 manzana verde rallada y 50g de nueces picadas tostadas para una textura y sabor diferentes.
Sustituir el aderezo por una mezcla de salsa de soja, jengibre rallado, aceite de sésamo y vinagre de arroz.
Usar una vinagreta de aceite de oliva, limón y miel como aderezo para una versión más ligera.
Guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. Mezclar bien antes de servir ya que el aderezo puede separarse ligeramente.
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