Un desayuno reconfortante con coliflor dorada y salsa cremosa de queso

La coliflor al ajillo con salsa de queso es una reinterpretación moderna de los clásicos desayunos españoles, combinando la tradición del ajillo con la cremosidad de una salsa de queso fundido. Este plato tiene sus raíces en la cocina mediterránea, donde el ajo y el aceite de oliva son ingredientes fundamentales, pero se actualiza con una salsa de queso que aporta un toque reconfortante perfecto para empezar el día.
La coliflor se cocina hasta alcanzar un punto dorado y crujiente por fuera, mientras mantiene su textura tierna en el interior. El ajo, dorado lentamente en aceite de oliva, impregna cada florete con su aroma intenso pero equilibrado. La salsa de queso, preparada con quesos fundentes como el cheddar o el gouda, aporta una cremosidad sedosa que envuelve la coliflor creando una combinación de texturas deliciosa.
El sabor es una armonía perfecta entre lo terroso de la coliflor, lo picante suave del ajo y la riqueza láctea del queso. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde el crujiente inicial hasta la suavidad final de la salsa. Es un plato que despierta los sentidos por la mañana sin resultar pesado.
Para la presentación, se recomienda servir la coliflor en un plato hondo o fuente individual, cubierta generosamente con la salsa de queso caliente. Se puede decorar con perejil fresco picado y unas virutas de queso parmesano para añadir color y textura. Acompañar con rebanadas de pan tostado o pan rústico para aprovechar toda la salsa.
Este plato es versátil y se adapta a diferentes gustos: se puede aumentar la cantidad de ajo para los amantes del sabor intenso, o añadir un toque de pimentón dulce para darle color y un sabor ahumado. También funciona bien con otros quesos como el manchego o el emmental, dependiendo de las preferencias personales.
La coliflor al ajillo con salsa de queso es ideal para desayunos especiales de fin de semana, brunch familiar o cuando se busca una alternativa sustanciosa a los desayunos tradicionales. Su preparación es sencilla pero el resultado parece gourmet, perfecto para impresionar a invitados o simplemente para darse un capricho matutino.
En lugar de freír la coliflor en sartén, coloca los floretes en una bandeja de horno con aceite de oliva, ajo en láminas, sal y pimienta. Hornea a 200°C durante 20-25 minutos hasta que estén dorados y tiernos. Sirve con la salsa de queso por encima.
Añade 1/2 cucharadita de copos de chile o guindilla picada al sofrito de ajo para darle un toque picante. También puedes incorporar una pizca de pimentón picante a la salsa de queso.
Prepara una bechamel tradicional (40g mantequilla, 40g harina, 500ml leche) y añade 200g de queso rallado al final. Esta versión es más cremosa y abundante.
Guarda la coliflor y la salsa de queso por separado en recipientes herméticos. Calienta la coliflor en el microondas o sartén y la salsa a fuego bajo, añadiendo un poco de leche si es necesario para recuperar la consistencia.
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