Una guarnición vegetariana con sabores intensos y caramelizados

Esta exquisita guarnición de coliflor combina la dulzura natural de la verdura asada con la intensidad picante de la mostaza antigua y un toque de calor que despierta los sentidos. La coliflor se carameliza en el horno, adquiriendo esos bordes dorados y crujientes que contrastan maravillosamente con su interior tierno.
La mostaza antigua, con sus semillas enteras y su sabor robusto, crea una capa glaseada que se adhiere perfectamente a cada florete. El toque picante, proveniente de la pimienta de cayena, añade una dimensión adicional que equilibra la dulzura de la coliflor caramelizada sin resultar abrumador.
Esta receta tiene sus raíces en la cocina de pub británica, donde la mostaza antigua es un ingrediente emblemático, pero se ha modernizado para adaptarse a los gustos contemporáneos. La técnica de asar la coliflor a alta temperatura es clave para desarrollar sabores complejos y texturas interesantes.
Al servir, la presentación es crucial: disponer los floretes en un plato amplio, rociar con el glaseado restante y decorar con perejil fresco picado. Los colores dorados y marrones de la coliflor contrastan bellamente con el verde de la hierba, creando un plato visualmente atractivo.
Esta guarnición es versátil y puede acompañar desde carnes asadas hasta platos vegetarianos principales. Su perfil de sabores intensos pero equilibrados la convierte en el complemento perfecto para comidas familiares o cenas más elaboradas.
Para el mejor resultado, es fundamental no amontonar la coliflor en la bandeja del horno, permitiendo que el aire circule libremente alrededor de cada florete y promoviendo una caramelización uniforme. El glaseado de mostaza debe aplicarse cuando la coliflor esté casi lista para evitar que se queme.
Espolvorea queso parmesano rallado sobre la coliflor glaseada antes de servir para un toque umami adicional
Añade 2 cucharadas de nata para cocinar al glaseado de mostaza para una textura más cremosa
Guarda en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta en el horno a 180°C durante 10-15 minutos para recuperar la textura crujiente.
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