Un clásico español con ajo y vino blanco

El conejo al ajillo es un plato tradicional español que combina la suavidad de la carne de conejo con el intenso sabor del ajo y el vino blanco. Originario de las regiones rurales de España, este guiso se preparaba tradicionalmente en días festivos y reuniones familiares, aprovechando los conejos criados en casa y los ajos frescos de la huerta. La cocción lenta permite que la carne se desprenda fácilmente del hueso, resultando en un plato jugoso y lleno de sabor.
El sabor del conejo al ajillo es equilibrado y aromático, con notas terrosas del conejo que se complementan perfectamente con la intensidad del ajo y la acidez suave del vino blanco. La textura de la carne es tierna y jugosa, mientras que la salsa espesa y fragante se adhiere perfectamente a cada trozo. Los ajos confitados aportan un toque dulce y cremoso que contrasta deliciosamente con el perejil fresco picado.
Para la presentación, se recomienda servir el conejo en una cazuela de barro o plato hondo que conserve el calor. Acompañar con patatas fritas o pan rústico para mojar en la salsa es esencial. Decorar con perejil fresco picado y unos ajos enteros confitados visibles en la superficie añade un toque visual atractivo.
Este plato es ideal para ocasiones especiales pero también se adapta perfectamente a una comida familiar de domingo. La clave del éxito está en la paciencia durante la cocción y en utilizar ingredientes de calidad, especialmente un buen aceite de oliva virgen extra y vino blanco seco. El resultado es un plato reconfortante que transporta directamente a la cocina tradicional española.
Para quienes buscan variaciones, se puede añadir un toque de pimentón dulce o picante al inicio de la cocción, o incorporar setas silvestres durante el guisado. Algunas versiones regionales incluyen también almendras tostadas picadas para dar textura. Sea cual sea la variación, el conejo al ajillo siempre será un éxito en la mesa.
En cuanto a almacenamiento, este plato mejora de sabor al día siguiente, por lo que se puede preparar con antelación. La salsa espesa y aromática se absorbe mejor en la carne tras unas horas de reposo, haciendo que cada bocado sea aún más sabroso y memorable.
Añadir 200g de setas variadas (boletus, champiñones, etc.) salteadas junto con los ajos.
Incorporar 50g de almendras tostadas y picadas al final de la cocción para dar textura.
Añadir 1 guindilla seca o 1/2 cucharadita de pimentón picante al inicio de la cocción.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento en una sartén o en el microondas, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está demasiado espesa.
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