La clave está en sellar bien la carne y cocinar a fuego muy lento

Si es la primera vez que la haces, ojo con el pimentón dulce. Añádelo al sofrito y remuévelo rápidamente, solo unos segundos, antes de echar el vino. Si se quema, amarga toda la salsa.
El otro punto clave es sellar bien el conejo. No lo muevas apenas al ponerlo en la cazuela con el aceite caliente. Dale tiempo a que forme una costra dorada por cada lado; eso sella los jugos. Si lo sacas antes de tiempo, la carne puede quedar más seca.
Una vez que devuelvas la carne a la cazuela con el caldo, la paciencia es tu mejor aliada. Tapa y cocina a fuego muy lento durante 1 hora y 30 minutos. No tengas prisa por destaparlo. La carne está lista cuando se desprende del hueso con facilidad. Si la salsa te queda muy aguada al final, solo entonces destapa y deja que reduzca unos minutos más.
Un truco: si no tienes caldo de pollo a mano, puedes usar agua caliente, pero el caldo le dará más cuerpo y sabor. Los dientes de ajo enteros que añades al sofrito quedarán confitados y cremosos; no los retires, son un bocado delicioso. Este guiso gana si se hace un día antes: los sabores se integran mejor.
Añadir patatas peladas y cortadas en trozos grandes junto con el conejo para tener un plato completo.
Agregar una guindilla seca o una cucharadita de pimentón picante para quienes prefieran un toque picante.
Incorporar champiñones o setas silvestres salteadas durante los últimos 20 minutos de cocción.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego lento antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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