Un caldo cristalino con todo el sabor del jamón

Si quieres que te salga a la primera, empieza por usar agua fría para cubrir los huesos y lleva a ebullición a fuego medio-alto. Este detalle es clave para que las proteínas y la gelatina se liberen de forma controlada, creando una base de sabor más profunda. Luego, baja el fuego al mínimo para mantener un hervor suave durante las 2 horas. Espumar regularmente es imprescindible; si dejas las impurezas, el caldo quedará turbio y con un sabor menos limpio.
El reposo en la nevera, durante al menos 4 horas, no es opcional. Es cuando la grasa se solidifica en la superficie y puedes retirarla con una cuchara de un solo golpe. Si intentas desgrasar en caliente, será un lío y perderás mucho caldo. Una vez desgrasado, llega el momento de la clarificación. La mezcla de carne picada de ternera y claras de huevo actuará como un imán para las partículas en suspensión. Calienta a fuego muy bajo y remueve constantemente solo hasta que veas que empieza a formarse una costra. En ese instante, deja de remover. Haz un pequeño agujero en el centro de la costra y deja cocinar a fuego mínimo 1 hora sin tocarlo. Si rompes la costra, las partículas se volverán a mezclar con el caldo.
El colado final es lo que define la transparencia. No uses un colador normal, se te colarán trocitos. Pasa el consomé por una estameña o un paño de cocina limpio humedecido y bien escurrido. Si no tienes, varias capas de gasa esterilizada funcionan. Presiona con suavidad, pero no fuerces los sólidos. Prueba la sal al final, después de clarificar, porque el proceso concentra los sabores y el jamón ya aporta bastante. Si lo necesitas, añade muy poca.
Para servirlo, caliéntalo sin que llegue a hervir para no alterar su delicadeza. Las láminas de jamón y el aceite de oliva virgen extra son el toque final, pero añádelos en el cuenco, no los cuezas en el consomé. Si te sobra, guárdalo en la nevera hasta 3 días o congélalo en porciones. Al recalentar, hazlo siempre a fuego muy bajo para preservar su claridad.
Añadir unas láminas finas de trufa negra al servir para un toque de lujo extra
Sustituir el jamón ibérico por setas deshidratadas y utilizar claras de huevo con gelatina vegetal para la clarificación
Servir con un huevo poché en el centro del cuenco para una versión más sustanciosa
Guardar en recipiente hermético en refrigerador. Calentar suavemente antes de servir sin llegar a hervir.
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23 de febrero de 2026
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