Un guiso cremoso y aromático preparado en slow cooker

Este exquisito guiso de cordero es la definición perfecta de la cocina de confort. La carne de cordero, tierna y jugosa, se cocina lentamente durante horas en la slow cooker, permitiendo que todos los sabores se fusionen de manera armoniosa. El jengibre fresco aporta un toque picante y aromático que complementa perfectamente la riqueza de la carne, mientras que el vino blanco añade una acidez equilibrada que corta la grasa del cordero.
Las espinacas, añadidas al final de la cocción, se cocinan ligeramente manteniendo su vibrante color verde y su textura delicada. Se integran en la salsa creando un contraste visual y nutricional perfecto. La salsa resultante es espesa, cremosa y llena de matices, con notas terrosas del cordero, picantes del jengibre y herbáceas de las espinacas.
Este plato tiene sus raíces en la tradición culinaria mediterránea, donde el cordero es una carne muy apreciada y las técnicas de cocción lenta son comunes para ablandar cortes más duros. La incorporación del jengibre añade un toque contemporáneo y global que eleva el plato tradicional a nuevas alturas gastronómicas.
Para la presentación, sirve el cordero en platos hondos individuales, asegurándote de incluir abundante salsa y espinacas. Decora con unas hojas frescas de perejil o cilantro picado para añadir color y frescura. Acompaña con puré de patatas cremoso o arroz blanco para absorber la deliciosa salsa.
La textura de la carne es tan tierna que se deshace con el tenedor, mientras que las espinacas aportan un contraste suave y nutritivo. Cada bocado es una experiencia sensorial completa que combina la calidez del guiso con la frescura de las hierbas y el toque picante del jengibre.
Este plato es perfecto para reuniones familiares o cenas especiales donde quieres impresar sin pasar horas en la cocina. La slow cooker hace todo el trabajo por ti, permitiéndote disfrutar de la compañía de tus invitados mientras se prepara una comida memorable y reconfortante.
Añade 400g de garbanzos o lentejas cocidos durante la última hora de cocción para hacer el plato más sustancioso y nutritivo.
Incorpora 1-2 chiles rojos picados o una cucharadita de hojuelas de chile al sofrito para darle un toque picante.
Sustituye el vino blanco por caldo de verduras adicional y el jugo de medio limón para mantener la acidez.
Deja enfriar completamente el guiso y guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego medio en una cazuela, añadiendo un poco de caldo o agua si la salsa está demasiado espesa.
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