Un plato tradicional español con carne tierna y garbanzos cremosos

El cordero a la brasa con garbanzos es una receta tradicional española que combina la jugosidad de la carne de cordero con la cremosidad de los garbanzos. Este plato tiene sus raíces en la cocina pastoril de las regiones montañosas de España, donde los pastores preparaban comidas sustanciosas que pudieran alimentarles durante largas jornadas de trabajo. La técnica de cocción a la brasa le confiere al cordero un sabor ahumado y una textura exterior crujiente que contrasta maravillosamente con su interior tierno y jugoso.
Los garbanzos, cocinados lentamente en el jugo del cordero, absorben todos los sabores de la carne y las especias, creando una base cremosa y aromática. La combinación de hierbas mediterráneas como el romero y el tomillo, junto con el ajo y el vino blanco, crea un bouquet de aromas que impregna toda la preparación. Cada bocado ofrece una experiencia sensorial completa, desde el crujiente inicial de la piel del cordero hasta la suavidad final de los garbanzos.
La textura es uno de los aspectos más destacados de este plato. El cordero debe quedar con una corteza dorada y crujiente por fuera, mientras que por dentro debe deshacerse con suavidad. Los garbanzos, por su parte, deben mantener su forma pero estar tan tiernos que prácticamente se deshagan en la boca. El caldo resultante de la cocción debe ser espeso y lleno de sabor, ideal para mojar pan o acompañar con patatas.
Para la presentación, se recomienda servir el cordero en trozos generosos sobre una cama de garbanzos, decorando con ramitas de romero fresco y unas gotas de aceite de oliva virgen extra. El contraste de colores entre el dorado del cordero, el marrón dorado de los garbanzos y el verde del romero crea una composición visualmente atractiva. Se puede acompañar con pan rústico tostado para aprovechar todo el caldo.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales o comidas familiares de fin de semana, ya que requiere tiempo de preparación pero el resultado vale cada minuto invertido. La cocción lenta permite que los sabores se desarrollen completamente y que la carne alcance su punto óptimo de ternura. Es un plato que mejora si se deja reposar unos minutos antes de servir, permitiendo que los jugos se redistribuyan.
Un consejo importante es elegir un cordero de buena calidad, preferiblemente de lechal o ternasco, ya que su carne es más tierna y sabrosa. Los garbanzos deben ser de la variedad pedrosillano o lechoso, que mantienen mejor su forma durante la cocción prolongada. La temperatura de la brasa es crucial: debe estar lo suficientemente caliente para sellar la carne, pero no tanto que queme el exterior antes de que el interior esté cocido.
Sustituye los garbanzos por patatas baby asadas con romero y ajo.
Añade guindilla o pimentón picante al marinado para un toque picante.
Acompaña con pimientos rojos y berenjenas asadas a la parrilla.
Guarda el cordero y los garbanzos por separado en recipientes herméticos. Calienta en el horno a 180°C durante 15-20 minutos o en el microondas, removiendo los garbanzos a mitad de calentamiento.
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