Un plato tradicional marroquí con carne tierna y aromas exóticos

El cordero en tajine es una preparación emblemática de la cocina marroquí que combina la suavidad de la carne de cordero con la riqueza aromática de especias como el comino, la cúrcuma y la canela. Este método de cocción lenta en un tajine de barro permite que los sabores se integren perfectamente, creando una salsa espesa y fragante que impregna tanto la carne como las verduras.
La textura del cordero resulta excepcionalmente tierna, deshaciéndose al tacto del tenedor, mientras que las verduras asadas mantienen un punto de firmeza que contrasta deliciosamente con la suavidad de la carne. Las zanahorias y calabacines absorben los jugos del cordero y las especias, adquiriendo un sabor profundo y complejo que evoluciona con cada bocado.
Este plato tiene sus raíces en las tradiciones culinarias bereberes del norte de África, donde el tajine no es solo un utensilio de cocina sino un símbolo de hospitalidad y reunión familiar. La cocción a fuego lento durante horas permite que los ingredientes humildes se transformen en un festín de sabores, representando la filosofía culinaria de aprovechar al máximo cada recurso.
Para la presentación, se recomienda servir el tajine directamente en la mesa, levantando la tapa cónica para liberar la nube aromática que se ha ido acumulando durante la cocción. La carne debe disponerse en el centro, rodeada por las verduras asadas y bañada en la salsa espesa. Un toque final de cilantro fresco picado y unas almendras tostadas añaden textura y frescura visual.
El equilibrio de sabores es magistral: la dulzura natural de las cebollas caramelizadas contrasta con la tierra de las especias, mientras que el toque cítrico del limón confitado aporta la acidez necesaria para cortar la riqueza de la carne. Cada ingrediente juega un papel específico en esta sinfonía de sabores que transporta directamente a los zocos de Marrakech.
Este plato es perfecto para ocasiones especiales donde se desea impresionar sin complicaciones excesivas, ya que gran parte del trabajo lo hace el tiempo de cocción lenta. La magia del tajine reside precisamente en esta transformación paciente de ingredientes simples en una experiencia culinaria memorable que habla de tradición, paciencia y amor por la buena comida.
Añade 100g de ciruelas pasas sin hueso durante los últimos 30 minutos de cocción para un toque dulce tradicional.
Incorpora 1 cucharadita de harissa o 1 chile picado a la marinada para quienes prefieren más picante.
Sustituye el cordero por garbanzos cocidos y añade más variedad de verduras como pimientos y calabaza.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Recalentar a fuego lento en una cazuela, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario.
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