Un guiso reconfortante de cordero cocinado lentamente con verduras y hierbas aromáticas

Este cordero estofado es un plato tradicional que combina la suavidad de la carne de cordero con el sabor terroso del apio y el aroma del orégano. La cocción lenta en slow cooker permite que los sabores se integren perfectamente, resultando en una carne tierna que se deshace al tacto del tenedor.
El origen de este guiso se remonta a las cocinas rurales mediterráneas, donde las carnes más duras se cocinaban durante horas a fuego lento con las verduras de temporada. El apio, con su sabor ligeramente amargo y aromático, complementa perfectamente la riqueza del cordero, mientras que el orégano aporta ese toque herbal característico de la cocina del sur de Europa.
La textura del plato es extraordinaria: la carne queda tan tierna que prácticamente se desmenuza, mientras que las verduras mantienen cierta firmeza que contrasta agradablemente. El caldo resultante es espeso, aromático y lleno de sabor, perfecto para mojar pan o acompañar con puré de patatas.
Para la presentación, se recomienda servir el cordero en platos hondos, colocando primero la carne y luego cubriendo con las verduras y el caldo. Decorar con unas hojas frescas de orégano o perejil picado añade un toque de color y frescura. Acompañar con pan rústico tostado para aprovechar todo el jugo.
Este plato es ideal para reuniones familiares o cenas especiales, ya que su preparación es sencilla pero el resultado parece de restaurante. La magia de la slow cooker hace que el trabajo duro lo haga el electrodoméstico, permitiéndote disfrutar de la compañía mientras se cocina.
Un consejo importante: aunque la carne de cordero ya es sabrosa por sí misma, el secreto está en el dorado previo. Sellarla bien antes de ponerla en la slow cooker crea una costra caramelizada que aporta profundidad de sabor al guiso final.
Añade 4 patatas medianas peladas y cortadas en trozos grandes junto con las otras verduras para tener un plato más completo.
Añade 1-2 guindillas secas o una cucharadita de pimentón picante para darle un toque de calor al guiso.
Deja enfriar completamente el guiso y guárdalo en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento en una cazuela o en el microondas antes de servir.
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