Un plato elegante de carne tierna con puré cremoso y salsa aromática

El cordero lechal es una de las carnes más apreciadas de la gastronomía española, especialmente en regiones como Castilla y León. Su ternura y sabor suave lo convierten en un ingrediente perfecto para ocasiones especiales. Este plato combina la delicadeza de la carne de cordero joven con la intensidad aromática del romero y la dulzura natural de la chirivía.
La chirivía, una hortaliza de raíz similar a la zanahoria pero con notas más dulces y terrosas, se transforma en un puré aterciopelado que complementa perfectamente la carne. Su textura cremosa y su sabor ligeramente dulce equilibran la riqueza del cordero. El jugo de romero, reducido con el fondo de cocción de la carne, aporta profundidad y un toque herbal que realza todos los sabores del plato.
Para preparar este plato, es fundamental trabajar con cordero lechal de calidad, que no debe tener más de 30 días de edad. La carne debe ser de color rosa pálido y tener una textura muy tierna. El proceso de cocción lenta en el horno permite que la carne se cocine de manera uniforme, manteniendo su jugosidad interna mientras se forma una costra dorada y crujiente en el exterior.
La presentación es clave para este plato elegante. Se recomienda servir el puré de chirivía como base en el plato, colocando encima las piezas de cordero lechal y napando con el jugo de romero. Se puede decorar con unas hojas frescas de romero y unas virutas de chirivía cruda para añadir textura. El contraste de colores entre el blanco cremoso del puré, el dorado de la carne y el verde del romero crea una presentación visualmente atractiva.
Este plato es perfecto para cenas especiales, celebraciones familiares o momentos en los que se desea impresionar a los comensales. Aunque requiere cierta técnica y tiempo de preparación, el resultado final justifica ampliamente el esfuerzo. La combinación de sabores y texturas crea una experiencia gastronómica memorable que deleitará a los paladares más exigentes.
Para acompañar, se recomienda un vino tinto con cuerpo pero elegante, como un Rioja Reserva o un Ribera del Duero. Estos vinos tienen la estructura suficiente para complementar la carne sin opacar su sabor delicado. Como guarnición adicional, se pueden servir verduras asadas como espárragos o alcachofas baby, que aportarán frescura y contraste al plato principal.
Sustituir el romero por una mezcla de hierbas provenzales (tomillo, romero, orégano) para un perfil aromático diferente.
Mezclar las chirivías con patatas cocidas en proporción 2:1 para un puré más tradicional y económico.
Marinar el cordero durante 4 horas en aceite de oliva, romero, ajo y vino tinto antes de cocinarlo para intensificar los sabores.
Guardar el cordero, el puré y el jugo por separado en recipientes herméticos. El cordero y el puré se conservan hasta 2 días. El jugo hasta 3 días. Recalentar suavemente antes de servir.
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