Cómo evitar que se oxide y quede granulosa

Para ahorrar tiempo sin liarla, haz esto primero: limpia y corta las alcachofas y mételas en un bol con agua y limón. Si se oxidan, la crema tomará un color gris y un regusto amargo que no hay quien quite.
Cuando sofrías la cebolla y el ajo, hazlo a fuego medio hasta que estén transparentes, nunca dorados. Si se queman, amargarán todo el plato. Añade entonces la patata y las alcachofas escurridas, y rehógalas unos 5 minutos para que cojan sabor antes de echar el caldo.
El punto de cocción es lo que define la textura. Cuece a fuego medio-bajo con la olla tapada durante los 20-25 minutos que dice la receta, pero no te cases con el reloj: pincha con un cuchillo. Si la patata y la alcachofa no están bien tiernas, la crema quedará granulosa al triturar.
Deja reposar 5 minutos antes de triturar, así no te quemas y el vapor se asienta. Si te gusta una textura muy fina, pásala por un colador. Añade la nata líquida al final, a fuego bajo, y nunca la dejes hervir o se puede cortar.
Mi consejo: sirve la crema con un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo. Realza todos los sabores. Si te sobra, guárdala en la nevera. Al recalentarla, añade un poco de caldo o agua porque espesa mucho al enfriarse.
Añade 100g de queso parmesano rallado al final de la cocción, después de triturar la crema.
Sustituye la nata por leche de coco y usa caldo de verduras casero sin productos animales.
Añade 200g de espinacas frescas durante los últimos 5 minutos de cocción.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego bajo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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