Una crema suave y refrescante perfecta para cualquier estación

Esta crema de calabacín con menta y aceite de albahaca es una deliciosa preparación que combina la suavidad del calabacín con el frescor de la menta y el aroma intenso de la albahaca. Originaria de la cocina mediterránea, esta receta representa la esencia de la cocina de temporada, aprovechando los ingredientes frescos del verano para crear un plato ligero pero lleno de sabor.
La textura de esta crema es aterciopelada y sedosa, lograda mediante la cocción lenta de los calabacines y su posterior procesado. El calabacín aporta una base cremosa natural que se complementa perfectamente con el toque refrescante de la menta, creando un equilibrio de sabores que sorprende al paladar. La menta no solo añade frescura sino también un matiz herbáceo que realza el sabor del calabacín.
El aceite de albahaca, preparado al momento, es el toque final que eleva este plato a otro nivel. La albahaca fresca infusionada en aceite de oliva virgen extra libera sus aceites esenciales, creando un condimento aromático que se rocía sobre la crema justo antes de servir. Este aceite no solo aporta sabor sino también un hermoso punto de color verde que contrasta con el tono pálido de la crema.
Para la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales previamente calentados. El aceite de albahaca debe rociarse en forma de espiral o gotas sobre la superficie, y se puede decorar con unas hojas pequeñas de menta fresca o albahaca. Para un toque extra de textura, se pueden añadir unos picatostes de pan crujiente o unas semillas de calabaza tostadas.
Esta crema es versátil y se puede adaptar a diferentes preferencias dietéticas. Para una versión vegana, simplemente sustituye la nata por leche de coco o bebida vegetal. También se puede variar el nivel de cremosidad ajustando la cantidad de líquido añadido durante el procesado. Es importante probar y ajustar la sal y pimienta al final, ya que los sabores evolucionan durante la cocción.
Ideal para cenas ligeras, entradas en comidas más elaboradas o incluso como plato principal acompañado de una ensalada fresca. Su preparación es sencilla pero el resultado es sofisticado, perfecto para impresionar a invitados o simplemente para disfrutar de una comida reconfortante y saludable en casa.
Añade 1 patata mediana pelada y cortada en cubos junto con los calabacines para una textura más cremosa y consistente.
Sustituye la nata por 200 ml de leche de coco y usa caldo de verduras casero sin productos animales.
Añade la ralladura de medio limón y un chorrito de su jugo al final de la cocción para un toque refrescante.
Guarda la crema en un recipiente hermético en la nevera. El aceite de albahaca se debe guardar por separado en un frasco de cristal. Calienta la crema a fuego bajo revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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