Una crema suave y aromática con el toque especial del comino

La crema de calabaza con comino es un plato tradicional que combina la dulzura natural de la calabaza con el aroma terroso y ligeramente picante del comino. Esta versión, preparada en Thermomix, simplifica enormemente el proceso manteniendo todo el sabor y textura de la receta original. La calabaza, originaria de América, se ha convertido en un ingrediente fundamental en la cocina mediterránea, especialmente durante los meses de otoño e invierno cuando está en su mejor momento.
La textura de esta crema es suave y sedosa, casi aterciopelada, gracias a la cocción lenta que permite que la calabaza se deshaga completamente. El comino añade una nota cálida y aromática que complementa perfectamente la dulzura natural del vegetal, creando un equilibrio de sabores que resulta reconfortante y sofisticado a la vez. Es importante usar comino de buena calidad, preferiblemente recién molido, para obtener el máximo aroma.
Para la presentación, se recomienda servir la crema bien caliente en cuencos individuales. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra justo antes de servir añade brillo y un toque frutado que realza todos los sabores. También se puede decorar con unas semillas de calabaza tostadas, unos trocitos de pan frito o unas hojas de perejil fresco picado para añadir textura y color.
Esta crema es perfecta como primer plato en una comida especial o como cena ligera acompañada de una ensalada fresca. Su versatilidad permite adaptarla a diferentes gustos: se puede hacer más especiada añadiendo un poco de jengibre fresco, o más cremosa incorporando un poco de nata líquida al final de la cocción. Es un plato que gusta a toda la familia y que se puede preparar con antelación.
Desde el punto de vista nutricional, esta crema es muy saludable. La calabaza es rica en betacarotenos, vitamina A y fibra, mientras que el comino tiene propiedades digestivas. Al prepararla en Thermomix, se conservan mejor los nutrientes ya que la cocción es más rápida y controlada. Además, al no requerir aceite para sofreír las verduras (se pueden añadir directamente), resulta aún más ligera y digestiva.
Para los amantes de las texturas, se puede reservar un poco de calabaza cocida y añadirla al final en pequeños dados, o incorporar unos picatostes crujientes justo antes de servir. En invierno, se puede servir en cuencos calentados previamente en el horno para que mantenga la temperatura más tiempo. Es un plato que invita a la creatividad y que siempre resulta acogedor y reconfortante.
Añade 2 cm de jengibre fresco pelado junto con las especias para un toque picante y aromático.
Sustituye parte del caldo por leche de coco y añade cilantro fresco al final.
Añade 1 manzana pelada y cortada en trozos junto con la calabaza para un toque afrutado.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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