Suave, perfumada y sin grumos

La clave de esta receta está en que la calabaza esté tan blanda que se deshaga con el tenedor. No tengas prisa: cocínala tapada a fuego medio-bajo durante 20-25 minutos. Si la trituras antes, quedarán grumos.
Empieza por pochar bien la cebolla hasta que esté transparente. Luego añade el ajo solo 1 minuto, para que no se queme. En ese momento, incorpora también el jengibre fresco rallado y la nuez moscada. Así las especias se 'abren' con el calor y perfuman todo el aceite, repartiéndose mejor en la crema.
Para triturar, usa una batidora de mano directamente en la olla (fuera del fuego). Si la textura no te convence, pásala por un colador fino. Para terminarla, añade la crema de leche y calienta 5 minutos más sin que hierva, para que no se corte. Este es el momento de probar y ajustar el punto de sal y pimienta.
Se conserva bien en la nevera 2-3 días. Al recalentarla, hazlo a fuego suave y remueve; puede que necesites añadir un poco de caldo o agua si ha espesado. Para una versión vegana, sustituye la crema de leche por leche de coco. Si quieres más intensidad, un poco de curry en polvo al sofritar la cebolla cambia el perfil por completo.
Añade 1 cucharadita de curry en polvo al sofrito de cebolla para un sabor más exótico y especiado.
Incorpora 1 manzana pelada y cortada en cubos junto con la calabaza para un toque de acidez y dulzor.
Sirve la crema con trocitos de bacon crujiente por encima para un contraste de texturas y sabores.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego bajo antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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