Una crema suave y aromática preparada en Thermomix

Si alguna vez te quedó regular, seguramente fue por no dorar bien la cebolla o por quemar el pimentón. El primer paso, sofreír la cebolla y el ajo durante 5 minutos a temperatura Varoma, es clave. La cebolla debe quedar transparente y blanda, no dorada, para que su dulzor se integre bien en la crema.
Cuando añadas el pimentón junto con la calabaza, programa solo 3 minutos a 100°C. Así se 'tuesta' ligeramente sin riesgo de que se queme y amargue todo el plato. Si usas el picante, ajusta la cantidad a tu gusto desde el principio.
Para que la textura sea perfecta, asegúrate de que la calabaza esté muy tierna tras los 20 minutos de cocción. Si no, no se triturará bien. Al pasar a la velocidad progresiva, empieza desde la 5 y ve subiendo hasta la 10. Si la crema te queda demasiado espesa, corrige añadiendo caldo caliente poco a poco mientras trituras de nuevo.
Un truco: prueba y ajusta la sal al final, después de triturar. Los caldos ya llevan sal, y la concentración cambia. Sírvela bien caliente con un buen chorrito de aceite de oliva en crudo por encima; ese toque frutal marca la diferencia. Se conserva bien en la nevera 2-3 días y se puede congelar.
Añadir 1 cucharadita de jengibre fresco rallado al sofrito para un toque picante y aromático.
Sustituir parte del caldo por 200 ml de leche de coco para una versión cremosa y vegana.
Añadir 50 g de queso azul desmenuzado al triturar para un sabor intenso y cremoso.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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