Una crema sedosa con el aroma intenso de la trufa

Si quieres que siempre te salga bien, fija la atención en los champiñones. No los eches todos a la vez en la olla; si la sartén se abarrota, se cuecen en su propio jugo en lugar de dorarse. Lo que buscas es que suelten toda su agua y se doren bien, lo que lleva unos 10-12 minutos. Este paso es clave para que la crepa tenga sabor profundo y no quede aguada.
Para empezar, sofríe la cebolla en la mezcla de mantequilla y aceite hasta que esté transparente. Luego añade el ajo, solo un minuto, para que no se queme y amargue. Cuando incorpores los champiñones, déjalos sin remover demasiado al principio para que cojan color. Una vez dorados, el vino blanco ayuda a desglasar el fondo de la olla y suma acidez. Deja que reduzca a la mitad antes de añadir el caldo.
La cocción posterior con el caldo, a fuego lento y tapado parcialmente, es para que los sabores se integren. Después de triturar, añade la nata y calienta sin que llegue a hervir para que no se corte. Prueba y ajusta el punto de sal y pimienta en este momento, con la crema ya completa.
El toque de lujo lo pone la trufa al final. Si la trufa fresca no está a tu alcance, el aceite de trufa es una buena alternativa para aromatizar. Sirve la crema bien caliente y decora en el plato con las láminas de trufa, el aceite y el perifollo. La pimienta negra recién molida justo al servir realza todos los aromas.
Un consejo práctico: si la crema te queda demasiado espesa al triturar, puedes aligerarla con un poco más de caldo caliente. Si por el contrario te parece líquida, déjala reducir a fuego suave unos minutos más después de añadir la nata. Se conserva bien en la nevera un par de días; al recalentarla, hazlo a fuego muy bajo y removiendo para que no se pegue.
Sustituye los champiñones comunes por una mezcla de setas silvestres (boletus, níscalos, rebozuelos) para un sabor más intenso y forestal.
En lugar de vino blanco, usa brandy o coñac para flambear los champiñones, lo que añadirá notas más complejas y ahumadas.
Omite la nata y usa solo caldo de verduras, añadiendo una patata cocida al triturar para espesar naturalmente.
Guarda la crema en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego lento revolviendo constantemente, añadiendo un poco de caldo si está demasiado espesa.
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23 de febrero de 2026
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