Una crema suave y sencilla con el sabor único del espárrago blanco

El truco que más ayuda en esta receta es escurrir muy bien los espárragos blancos de la conserva. Si llevan mucho líquido, la crema puede quedar aguada. Mi consejo es dejarlos en un colador un rato y luego darles un pequeño apretón con las manos para eliminar el exceso de agua.
El punto de partida es un buen sofrito. En una olla grande, rehoga la cebolla picada con aceite a fuego medio hasta que esté transparente y ligeramente dorada. Esto tarda unos 5-7 minutos y es clave para dar sabor de base. Luego añades los espárragos y los cubos de patata, y los sofríes un par de minutos más antes de verter el caldo.
Aquí viene otro momento importante: la cocción. Una vez añadido el caldo caliente, deja que hierva y luego baja el fuego. Cocina a fuego lento, con la olla parcialmente tapada, durante unos 20-25 minutos. El objetivo es que la patata esté completamente blanda, así que pínchala con un tenedor para comprobarlo. Si no está tierna, dale unos minutos más.
Para triturar, usa una batidora de mano directamente en la olla (fuera del fuego y con cuidado de que no salpique). Si buscas una textura extrafina, puedes pasar la crema por un colador o un chino, aunque no es estrictamente necesario. Luego la vuelves a la olla, a fuego bajo, para el último paso.
Añade la nata líquida y la nuez moscada rallada. Calienta otros 5 minutos sin dejar que hierva, para que se integren los sabores. Este es el momento de rectificar el punto de sal y pimienta. Pruébala y ajusta.
Si la preparas con antelación, guárdala en la nevera y recalienta a fuego suave, removiendo. Suele espesar un poco en frío, así que puedes añadir un chorrito de caldo o agua al calentarla si lo necesitas. Para servir, un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo por encima hace milagros, realzando todos los sabores. Los picatostes añaden un contraste de textura crujiente que está muy bien.
Sustituye los espárragos blancos por espárragos verdes frescos, eliminando la parte dura del tallo antes de cocinar.
Omite la nata y sustituye por leche de almendras sin azúcar o por más caldo de verduras. Añade una patata extra para espesar.
Añade unas hebras de azafrán al caldo de verduras para dar un color dorado y un sabor característico.
Deja enfriar completamente la crema, guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego bajo antes de servir, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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23 de febrero de 2026
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