Una crema suave y nutritiva coronada con un huevo cocinado a baja temperatura

Esta exquisita crema de espinacas baby combina la suavidad de las hojas tiernas con la riqueza de un huevo cocinado a baja temperatura, creando un plato que deleita tanto al paladar como a la vista. Las espinacas baby, más dulces y tiernas que las convencionales, aportan un sabor delicado que se potencia con la cremosidad de la nata y el toque aromático de la nuez moscada.
El huevo a baja temperatura es la estrella de esta preparación, cocinado a 65°C durante 45 minutos para lograr una textura única donde la clara queda cremosa y la yema mantiene su fluidez dorada. Esta técnica culinaria moderna transforma un ingrediente simple en una experiencia gastronómica sofisticada que se integra perfectamente con la crema verde intenso.
La combinación de sabores es magistral: la tierra de las espinacas se equilibra con la dulzura de la cebolla pochada y el toque lácteo de la nata. La nuez moscada recién rallada aporta un aroma cálido que completa el perfil de sabores sin dominarlos, creando una armonía perfecta en cada cucharada.
Para la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales, colocando cuidadosamente el huevo a baja temperatura en el centro. Un hilo de aceite de oliva virgen extra alrededor y unas virutas de parmesano añaden elegancia y contraste de texturas. Las migas de pan tostado o los croutones caseros son el acompañamiento perfecto para sumergir en la yema.
Esta receta es ideal para quienes buscan una opción vegetariana sofisticada que combine tradición y modernidad. La crema puede prepararse con antelación y calentarse suavemente antes de servir, mientras que los huevos se cocinan simultáneamente en el baño maría controlado.
El resultado final es un plato que sorprende por su equilibrio: nutritivo por las espinacas, reconfortante por la crema y sorprendente por el huevo. Perfecto para una comida especial o para impresionar a invitados con una preparación aparentemente sencilla pero técnicamente refinada.
Añadir 200g de gambas peladas salteadas al final de la cocción de la crema para un toque marino.
Saltear 100g de bacon en trocitos hasta que esté crujiente y espolvorear sobre la crema antes de servir.
Sustituir la nata por leche de coco y el caldo de verduras por agua con miso. Omitir el huevo y decorar con semillas de sésamo tostadas.
Guardar la crema en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 2 días. Los huevos a baja temperatura deben consumirse inmediatamente después de preparados. Recalentar la crema a fuego bajo, añadiendo un poco de agua o caldo si es necesario.
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