Una crema suave y aromática perfecta para cualquier ocasión

Esta crema de espinacas con albahaca es una deliciosa preparación que combina la frescura de las hojas verdes con el aroma intenso de la albahaca. Originaria de la cocina mediterránea, esta receta ha evolucionado para adaptarse a los tiempos modernos, manteniendo su esencia saludable y reconfortante. La versión en Thermomix simplifica enormemente el proceso, permitiendo obtener resultados profesionales con mínimo esfuerzo.
El sabor de esta crema es equilibrado y sofisticado, donde el dulzor natural de las espinacas se combina perfectamente con el toque picante y aromático de la albahaca. La textura es suave y sedosa, casi aterciopelada, gracias a la perfecta emulsión que logra el Thermomix al triturar los ingredientes. Cada cucharada ofrece una experiencia cremosa que reconforta el paladar sin resultar pesada.
La presentación juega un papel fundamental en este plato. Se recomienda servir la crema bien caliente en cuencos individuales, decorando con unas hojas frescas de albahaca, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y, si se desea, unos picatostes de pan crujiente. El contraste de colores entre el verde intenso de la crema y el dorado del aceite crea una composición visualmente atractiva.
Esta receta es ideal para quienes buscan una opción saludable, rápida y nutritiva. Las espinacas aportan hierro y vitaminas, mientras que la albahaca tiene propiedades digestivas y antiinflamatorias. Es perfecta como entrante en cenas formales o como plato principal ligero acompañado de una ensalada fresca.
Para obtener mejores resultados, es fundamental utilizar espinacas frescas y de buena calidad, preferiblemente de temporada. La albahaca debe estar en su punto óptimo de frescura para que libere todos sus aromas. Si no se dispone de Thermomix, se puede preparar en una batidora convencional, aunque la textura puede variar ligeramente.
Esta crema se conserva perfectamente en refrigeración durante 2-3 días, lo que la convierte en una excelente opción para preparar con antelación. También se puede congelar en porciones individuales para tener siempre a mano un plato saludable y delicioso. Es una receta versátil que admite múltiples variaciones según los gustos personales.
Sustituir la patata por calabacín para una versión más ligera y con menos carbohidratos
Añadir un poco de guindilla o pimentón picante al sofrito para darle un toque picante
Incorporar 50g de queso azul desmenuzado al final de la cocción para un sabor más intenso
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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