Una crema suave y aromática con el toque especial del comino

Esta crema de espinacas con comino es una deliciosa y nutritiva opción que combina la frescura de las espinacas con el aroma cálido y terroso del comino. Originaria de la cocina mediterránea, esta receta ha evolucionado para adaptarse a los tiempos modernos, manteniendo su esencia tradicional pero con la practicidad que ofrece el Thermomix.
La textura de esta crema es suave y sedosa, con un color verde vibrante que invita a probarla. El comino añade una nota aromática que complementa perfectamente el sabor ligeramente terroso de las espinacas, creando un equilibrio perfecto entre frescura y profundidad de sabor. Es un plato reconfortante que se disfruta especialmente en días fríos.
La preparación en Thermomix garantiza una crema perfectamente emulsionada y homogénea, sin grumos y con todos los sabores bien integrados. Este método de cocción preserva mejor los nutrientes de las espinacas y permite controlar perfectamente la textura final. Además, la limpieza posterior es mínima, lo que hace de esta receta una opción ideal para el día a día.
Para la presentación, se recomienda servir la crema bien caliente en cuencos individuales. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y unas semillas de comino tostadas añaden un toque visual y de sabor espectacular. También se puede decorar con unos picatostes de pan integral o unos dados de queso feta para contrastar texturas.
Esta crema es versátil y se puede adaptar según la temporada. En primavera se pueden añadir guisantes frescos, en otoño unas castañas asadas, y en invierno un poco más de patata para darle más cuerpo. Es importante ajustar la cantidad de caldo según el grosor deseado, ya que algunas espinacas sueltan más agua que otras.
Desde el punto de vista nutricional, esta crema es una excelente fuente de vitaminas A, C y K, así como de hierro y fibra. El comino, además de su sabor característico, tiene propiedades digestivas que hacen de este plato una opción ligera y fácil de digerir, perfecta para cualquier momento del día.
Añadir 200 g de garbanzos cocidos al vaso junto con las espinacas para una versión más proteica y con textura.
Incorporar una guindilla pequeña o una pizca de cayena al sofrito para quienes disfruten del picante.
Añadir 50 g de queso azul desmenuzado al final de la cocción para un sabor más intenso y cremosidad extra.
Dejar enfriar completamente la crema y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente. No congelar ya que las espinacas pueden cambiar de textura.
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