Una crema suave y nutritiva con el toque fresco del eneldo

Esta crema de espinacas con eneldo es una preparación moderna que combina la tradición de las cremas de verduras con la practicidad de la cocina contemporánea. Su origen se remonta a las cremas clásicas europeas, pero la incorporación del eneldo le da un toque fresco y aromático que la distingue de otras preparaciones similares. La Thermomix permite obtener una textura perfectamente homogénea y cremosa sin necesidad de complicados procesos.
El sabor de esta crema es delicadamente terroso gracias a las espinacas, con notas ligeramente dulces de la cebolla y el apio, y un toque anisado y fresco del eneldo que equilibra perfectamente la preparación. La textura es sedosa y aterciopelada, con una consistencia que se desliza suavemente por el paladar. La cremosidad proviene tanto de la patata como de la nata, creando un equilibrio perfecto entre ligereza y cuerpo.
Para la presentación, se recomienda servir la crema bien caliente en cuencos individuales. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en el momento de servir añade brillo y realza los sabores. Se pueden decorar con unas hojas frescas de eneldo, unos picatostes crujientes o unas semillas de sésamo tostadas para añadir contraste de texturas.
Esta crema es ideal como entrante en cenas formales o como plato principal ligero acompañado de una ensalada fresca. Su color verde vibrante la hace visualmente atractiva, especialmente cuando se sirve en vajilla blanca o de colores neutros que resalten su tonalidad. La temperatura de servicio es crucial: debe estar caliente pero no hirviendo para apreciar todos sus matices aromáticos.
Desde el punto de vista nutricional, las espinacas aportan hierro, vitaminas A, C y K, así como fibra. El eneldo no solo aporta sabor sino también propiedades digestivas. Es una preparación que se adapta perfectamente a dietas vegetarianas y puede modificarse fácilmente para hacerla vegana sustituyendo la nata por bebidas vegetales.
La versatilidad de esta receta permite múltiples variaciones: se puede añadir un toque picante con un poco de guindilla, enriquecer con queso parmesano rallado o darle un toque mediterráneo con albahaca fresca en lugar de eneldo. Es una preparación que se conserva bien en refrigeración y sabe incluso mejor al día siguiente cuando los sabores se han integrado completamente.
Sustituir la nata por bebida de coco o anacardos remojados y triturados. Usar caldo de verduras sin productos animales.
Añadir la ralladura de medio limón al final de la cocción para dar un toque fresco y ácido.
Incorporar 100g de queso fresco batido o tofu suave al triturar para aumentar el contenido proteico.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente. No congelar ya que la nata puede cortarse.
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