Una crema suave y nutritiva preparada en minutos con Thermomix

Esta crema de espinacas con tomillo es una receta moderna que combina la tradición de las cremas de verduras con la practicidad de la cocina contemporánea. El tomillo aporta un toque aromático y terroso que complementa perfectamente el sabor suave de las espinacas, creando una sinfonía de sabores que recuerda a los campos mediterráneos en primavera.
La textura de esta crema es extraordinariamente suave y sedosa, gracias a la potencia del Thermomix que tritura las espinacas hasta conseguir una consistencia perfectamente homogénea. Cada cucharada es un placer cremoso que se desliza suavemente por el paladar, con un equilibrio perfecto entre la frescura vegetal y la calidez de las especias. El resultado es una crema que parece haber sido elaborada durante horas, cuando en realidad solo requiere minutos de preparación.
El color verde intenso de esta crema es verdaderamente espectacular, evocando la vitalidad y frescura de las hojas de espinaca recién cosechadas. Para la presentación, se recomienda servirla en cuencos blancos o de colores neutros que resalten su vibrante tonalidad. Un chorrito de aceite de oliva virgen extra en espiral sobre la superficie y unas hojas de tomillo fresco como decoración transforman este plato en una verdadera obra de arte culinaria.
Esta receta es ideal para quienes buscan una opción saludable sin renunciar al sabor. Las espinacas son una fuente excelente de hierro, vitaminas y antioxidantes, mientras que el tomillo aporta propiedades digestivas y antisépticas. Es un plato que nutre el cuerpo y reconforta el alma, perfecto para cualquier época del año.
La versatilidad de esta crema permite adaptarla a diferentes gustos y necesidades. Se puede ajustar la consistencia añadiendo más o menos caldo según se prefiera más espesa o ligera. También admite variaciones con otras hierbas aromáticas como el orégano o la albahaca, o incluso un toque de nuez moscada para darle un carácter más intenso y complejo.
Para una experiencia gastronómica completa, se recomienda acompañar esta crema con unos picatostes de pan artesano crujiente o unos daditos de queso feta. La temperatura de servicio debe ser caliente pero no hirviendo, para poder apreciar todos los matices de sabor. Es un plato que demuestra que la cocina saludable puede ser sofisticada, deliciosa y tremendamente sencilla de preparar.
Añade 200g de calabacín cortado en trozos junto con las espinacas para una crema más suave y cremosa.
Incorpora 100g de queso parmesano rallado al final de la cocción para dar un toque salado y umami.
Añade una guindilla pequeña o media cucharadita de pimentón picante al sofrito inicial.
Dejar enfriar completamente, guardar en un recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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