Una crema suave y vibrante perfecta para cualquier ocasión

La crema de guisantes es un clásico de la cocina española que combina la dulzura natural de los guisantes frescos con la frescura de la menta y la cremosidad de un buen caldo de verduras. Esta receta tiene sus raíces en las tradiciones culinarias de la primavera, cuando los guisantes están en su punto óptimo de maduración, aunque hoy en día podemos disfrutarla durante todo el año gracias a la disponibilidad de guisantes congelados de excelente calidad.
El sabor de esta crema es delicadamente dulce con un toque herbal que la menta aporta de manera magistral. La textura es suave y sedosa, casi aterciopelada, gracias al proceso de triturado y el paso por el colador chino. Los guisantes, al ser cocidos brevemente, mantienen su color verde vibrante que hace de esta crema un plato visualmente atractivo además de delicioso.
En cuanto a la presentación, esta crema se sirve tradicionalmente caliente, adornada con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas hojas de menta fresca. Para darle un toque gourmet, se pueden añadir unos picatostes de pan artesano o unos dados de jamón ibérico crujiente. La temperatura de servicio es crucial: ni demasiado caliente que queme el paladar, ni tibia que pierda su encanto.
Esta receta es versátil y se adapta a diferentes ocasiones: desde una cena elegante hasta un almuerzo familiar de diario. Su preparación es sencilla pero requiere atención en los detalles, especialmente en el punto de cocción de los guisantes para que no pierdan su color y sabor. La crema se puede preparar con antelación y calentar al momento de servir, lo que la hace perfecta para organizar comidas con invitados.
Los consejos clave para el éxito de esta crema incluyen usar guisantes de la mejor calidad posible, preferiblemente frescos en temporada, y no cocerlos en exceso para preservar su dulzor natural. El caldo de verduras casero marca la diferencia, pero si se usa caldo comprado, recomiendo elegir uno bajo en sal para controlar mejor la sazón final. La nata líquida para cocinar añade la cremosidad perfecta sin enmascarar el sabor principal de los guisantes.
Añade 100g de jamón serrano picado al sofrito de cebolla y ajo antes de incorporar los guisantes.
Sustituye la nata líquida por leche de coco y usa caldo de verduras sin productos animales.
Deja enfriar completamente la crema y sírvela fría con un toque de limón y hierbabuena.
Guarda la crema en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego bajo revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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