Una crema suave con el toque picante de la pimienta negra recién molida

El truco que más ayuda en esta receta es picar la cebolla y el ajo en trozos similares para que se sofrían de manera uniforme durante los 5 minutos a 100°C. Si los trozos son muy desiguales, unos se quemarán y otros quedarán crudos, dando un sabor amargo a la base de la crema.
Cuando añadas las patatas, asegúrate de que los trozos sean del tamaño de un bocado. Si son demasiado grandes, el centro puede quedar duro tras los 20 minutos de cocción. Si son muy pequeños, se desharán demasiado y la crema puede quedar gomosa. Usa caldo de verduras de calidad, es el alma del sabor aquí. Si no tienes, un buen sustituto es agua con un cubito, pero el resultado será menos profundo.
El momento de triturar es clave. Añade la leche y la pimienta negra y empieza a velocidad baja (1) para luego subir progresivamente hasta el 10. Esto evita salpicaduras y ayuda a que todo se integre bien. Tritura durante 1-2 minutos completos. Si paras antes, quedarán grumos de patata; si trituras demasiado, el almidón puede volverla demasiado espesa y pegajosa.
Prueba siempre al final. Ajusta el punto de sal y, sobre todo, de pimienta. La que añadiste al triturar se habrá integrado, pero a veces necesita un toque más en el plato. Si la crema te queda muy espesa, añade caldo o leche fría de a poco mientras remueves o das un golpe más de turbo, hasta lograr la textura que buscas. Se conserva bien en la nevera 2-3 días, pero espesa al enfriar. Al recalentarla, añade un chorrito de agua o leche y remueve bien a fuego bajo.
Para servir, el aceite de oliva virgen extra en crudo y la pimienta recién molida al momento no son solo decoración. El aceite aporta frutado y la pimienta, ese aroma intenso que se pierde si la mueles con mucha antelación. Los crutones caseros, bien tostados, son el contraste de textura perfecto.
Sustituye la cebolla por 2 puerros limpios y cortados en rodajas. El puerro aporta un sabor más suave y dulce.
Añade bacon cortado en tiras y dorado como topping al servir. El contraste de texturas es delicioso.
Incorpora una pizca de cayena o guindilla en polvo junto con la pimienta negra para quienes gustan de sabores más intensos.
Guarda la crema en un recipiente hermético en el refrigerador. Calienta a fuego bajo revolviendo ocasionalmente, añadiendo un poco de caldo si se ha espesado demasiado.
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23 de febrero de 2026
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