Una crema reconfortante con pollo, queso gratinado y un toque de chipotle

El punto delicado de esta receta está en conseguir una crema con cuerpo pero no demasiado espesa. Para lograrlo, el secreto es licuar solo parcialmente la mezcla de pollo y verduras. Si la trituras completamente, perderá textura y puede quedar pastosa. Mi consejo es usar una batidora de mano y dar solo unos pocos golpes, dejando trocitos de verdura. Así tendrás una base cremosa pero interesante al paladar.
Cuando sofries la cebolla y el ajo, hazlo a fuego medio hasta que estén transparentes, no dorados. Si se queman, amargarán toda la crema. Al dorar el pollo, busca que tenga un color uniforme por fuera; no hace falta que esté completamente hecho por dentro, ya que terminará de cocerse con el caldo. El tiempo de 20-25 minutos de cocción con el caldo es clave para que el pollo quede tierno y se desmenuce fácilmente.
El toque picante del chipotle se añade al final, junto con la crema líquida. Empieza con la cucharada indicada, prueba y luego decide si quieres más. Recuerda que el picante se intensifica un poco al gratinar. Si no tienes chipotle en adobo, un jalapeño en conserva picado puede servir, pero el sabor ahumado será distinto.
Para el gratinado, la mezcla de queso manchego y mozzarella es un acierto: el primero da sabor y el segundo esa elasticidad y burbujeo característico. Asegúrate de que la crema esté muy caliente cuando la pongas en los cuencos y los cubras con el queso. Así el gratinado será rápido y uniforme. Vigílalo de cerca los últimos minutos; en un horno a 200°C, 8-10 minutos suelen ser suficientes para que esté dorado y burbujeante sin que se queme.
Sírvela inmediatamente, con el cilantro fresco por encima. El contraste entre la crema caliente y la capa de queso crujiente es lo mejor. Si sobra, guárdala en la nevera sin el queso gratinado. Para recalentar, calienta la crema a fuego lento y luego prepárala para gratinar de nuevo en el horno.
Sustituye el pollo por champiñones portobello salteados y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade proteína vegetal texturizada para mayor consistencia.
Experimenta con mezclas de quesos: queso cheddar para un sabor más intenso, queso gouda ahumado para notas ahumadas, o queso parmesano para un toque salado.
Usa crema de coco en lugar de crema láctea y quesos veganos aptos para gratinar. El resultado será igualmente cremoso con un toque tropical.
Guardar la crema sin gratinar en un recipiente hermético en el refrigerador. Para recalentar, calentar a fuego medio revolviendo, luego gratinar con queso fresco justo antes de servir.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.