Una crema suave y reconfortante con el toque gourmet de la ternera

La crema de puerro es un clásico de la cocina francesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Esta versión elevada con tiras de ternera aporta un toque gourmet y proteico que transforma una simple crema en un plato principal completo. Los puerros, con su sabor suave y ligeramente dulce, se combinan perfectamente con la cremosidad de la nata y el fondo de ternera.
La textura de esta crema es sedosa y aterciopelada, lograda gracias a un cuidadoso proceso de cocción y triturado. Los puerros se cocinan lentamente para liberar todos sus azúcares naturales, creando una base aromática que se realza con el caldo de verduras. La ternera, cortada en finas tiras y salteada a fuego alto, aporta un contraste de texturas y un sabor carnoso que complementa la suavidad de la crema.
En cuanto al sabor, esta crema ofrece una complejidad notable. Los puerros aportan notas terrosas y dulces, la nata añade riqueza y cuerpo, mientras que la ternera introduce un umami profundo. Un toque de nuez moscada recién rallada y pimienta negra molida en el momento completan el perfil de sabores, creando una armonía perfecta entre lo vegetal y lo cárnico.
Para la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales precalentados. Colocar las tiras de ternera formando un diseño circular sobre la superficie y decorar con unas hojas de perejil fresco picado y un hilo de aceite de oliva virgen extra. El contraste de colores entre el verde pálido de la crema, el marrón dorado de la ternera y el verde brillante del perejil crea una composición visualmente atractiva.
Este plato es ideal para ocasiones especiales o para convertir una cena ordinaria en un momento gourmet. Su preparación relativamente sencilla contrasta con el resultado sofisticado que ofrece. La crema se puede preparar con antelación y recalentar suavemente, añadiendo la ternera justo antes de servir para mantener su textura jugosa.
Un consejo importante es no saltarse el paso de lavar bien los puerros, ya que suelen acumular tierra entre sus capas. Cortarlos longitudinalmente y enjuagarlos bajo el grifo asegura eliminar cualquier residuo. También es crucial no dorar demasiado la ternera para que mantenga su jugosidad y se integre armoniosamente con la suavidad de la crema.
Sustituir la ternera por champiñones portobello salteados y el caldo de verduras por caldo de setas.
Añadir tocino picado y crujiente como topping adicional junto con la ternera.
Incorporar 2 patatas medianas peladas y cortadas en cubos para una crema más consistente.
Guardar la crema y la ternera por separado en recipientes herméticos. La crema se conserva hasta 2 días, la ternera hasta 1 día. Recalentar la crema a fuego bajo y añadir la ternera fría justo antes de servir.
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