Una crema suave y aromática con el toque herbal del tomillo

La crema de puerro es un clásico de la cocina francesa que ha conquistado paladares en todo el mundo. Esta versión, preparada en Thermomix, conserva todo el sabor y la textura cremosa característica, pero con la comodidad y precisión que ofrece este electrodoméstico. Los puerros, con su sabor suave y ligeramente dulce, se combinan perfectamente con el aroma herbal del tomillo, creando una sinfonía de sabores que reconforta en los días fríos.
La textura de esta crema es suave como la seda, gracias a la perfecta trituración que logra la Thermomix. Cada cucharada desprende el aroma característico del puerro cocido, complementado por las notas terrosas y ligeramente mentoladas del tomillo fresco. La patata añade cuerpo y cremosidad natural, mientras que la nata aporta un toque de riqueza que equilibra perfectamente los sabores.
Esta crema es ideal para servir como entrante en cenas elegantes o como plato principal ligero acompañado de una buena rebanada de pan crujiente. Su presentación puede realzarse con un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas hojitas de tomillo fresco y unos picatostes dorados. El color verde pálido de la crema, con pequeños puntos del tomillo, resulta visualmente atractivo y apetitoso.
La Thermomix simplifica enormemente el proceso de preparación, permitiendo cocinar, triturar y mantener caliente todo en el mismo recipiente. Esto no solo ahorra tiempo de limpieza, sino que también garantiza que todos los sabores se integren perfectamente. La cocción a temperatura controlada preserva las vitaminas y minerales de los vegetales, resultando en una crema nutritiva y saludable.
Para quienes buscan una opción vegana, se puede sustituir la nata por leche de coco o bebida vegetal, obteniendo resultados igualmente deliciosos. Esta crema también se presta a variaciones con otros ingredientes como calabacín, espinacas o incluso un toque de curry para darle un giro exótico. La versatilidad de esta receta la convierte en un básico que puede adaptarse a diferentes gustos y ocasiones.
En cuanto a conservación, esta crema se mantiene perfectamente en refrigeración durante 3-4 días, e incluso puede congelarse por hasta 2 meses. Al recalentarla, es recomendable añadir un poco de agua o caldo para recuperar la consistencia original. Sirve caliente pero no hirviendo, para apreciar todos sus matices de sabor y aroma.
Sustituye la mitad de las patatas por calabacín cortado en cubos. El resultado será una crema más ligera y de color verde más intenso.
Reemplaza la nata por leche de coco y usa caldo de verduras casero sin productos animales. El sabor será ligeramente diferente pero igualmente delicioso.
Añade la ralladura de medio limón al final de la cocción para darle un toque fresco y aromático que contrasta con la cremosidad.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Recalentar a fuego medio añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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