Una crema suave de queso panela con salsa de nata casera

El punto delicado de esta receta está en el roux (la mezcla de mantequilla y harina). Si no lo cocinas el tiempo suficiente, la crema sabrá a harina cruda; si lo quemas, amargará todo el plato. El objetivo es que la harina pierda su sabor crudo sin que la mantequilla se dore demasiado, así que mantén el fuego medio y remueve constantemente durante esos 2 minutos clave.
Cuando añadas el caldo y la leche, hazlo poco a poco y bate con un batidor desde el principio. Esto es lo que evita que se formen grumos de harina imposibles de disolver después. Deja que espese ligeramente a fuego suave antes de agregar el queso.
Usa queso panela rallado, no en trozos. Se fundirá mucho más rápido y de forma uniforme. Remueve bien hasta que no queden grumos. La paciencia aquí es importante: cocina a fuego lento esos 15 minutos finales para que los sabores se integren y la crema gane cuerpo, pero sin que hierva fuerte para que no se corte.
Para la salsa de nata, calienta a fuego bajo. Si la nata hierve, puede cortarse o separarse. Añade el queso crema en trozos pequeños para que se funda fácilmente. El toque de jugo de limón no se nota como ácido, pero realza el sabor de la nata y equilibra la riqueza.
El último control de calidad es el triturado con batidora de mano. Te dará una textura aterciopelada y profesional. Si al final ves que te ha quedado demasiado espesa, no dudes en añadir un chorrito más de caldo o leche hasta lograr la consistencia que buscas, que debe ser cremosa pero no pesada.
Si no encuentras queso panela, un queso fresco mexicano o incluso un queso fresco de burgos pueden funcionar, aunque el sabor será ligeramente diferente. Sírvela caliente, justo después de hacer la salsa de nata. Si sobra, se conserva bien en la nevera 2-3 días y se recalienta a fuego muy bajo, removiendo a menudo y añadiendo un poco de líquido si fuera necesario.
Sustituir el caldo de pollo por caldo de verduras y usar queso vegetariano
Añadir 2 chiles poblanos asados y pelados al saltear la cebolla para un sabor ahumado
Decorar con trocitos de tocino crujiente en lugar de semillas de calabaza
Guardar en recipiente hermético en refrigerador. Calentar a fuego bajo revolviendo constantemente, añadiendo un poco de leche si es necesario para recuperar la consistencia.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.