Una crema vibrante y nutritiva con el toque picante de la rúcula y la proteína del pollo

Esta crema de rúcula con pollo desmenuzado es una deliciosa fusión entre la tradición italiana y la cocina moderna. La rúcula, con su característico sabor ligeramente picante y amargo, se combina magistralmente con la suavidad del pollo desmenuzado, creando un contraste de texturas y sabores que sorprende al paladar. Originaria de la región mediterránea, la rúcula ha sido utilizada desde la época romana tanto por sus propiedades culinarias como medicinales.
La textura de esta crema es suave y sedosa, con pequeños trozos de pollo que aportan un elemento sustancioso. El color verde intenso de la rúcula cocida se mantiene vibrante gracias a una cocción cuidadosa, mientras que el pollo desmenuzado añade tonos dorados y blancos que hacen visualmente atractivo el plato. El sabor es complejo: primero se percibe la cremosidad de la base, luego el toque picante de la rúcula y finalmente la suavidad del pollo.
Para preparar esta crema es fundamental utilizar rúcula fresca y de buena calidad, preferiblemente orgánica. El pollo puede ser pechuga cocida al vapor o asada, aunque también funciona muy bien con restos de pollo rostizado. La clave está en añadir la rúcula al final de la cocción para que conserve su color y sabor característicos, evitando que se cocine demasiado y pierda sus propiedades.
En cuanto a la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales precalentados, decorando con unas hojas frescas de rúcula, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unos trocitos de pollo desmenuzado por encima. Para un toque gourmet, se pueden añadir unos piñones tostados o unas virutas de parmesano. La temperatura ideal de servicio es caliente pero no hirviendo, para apreciar todos los matices de sabor.
Esta crema es perfecta para cualquier época del año, aunque resulta especialmente reconfortante en los meses más fríos. Su equilibrio nutricional la convierte en un plato completo que puede servirse como entrada o como plato principal ligero. La combinación de proteínas del pollo con las vitaminas y minerales de la rúcula la hace ideal para dietas equilibradas y saludables.
Para los amantes de los contrastes, se puede ajustar el nivel de picante añadiendo más rúcula o incorporando un toque de pimienta negra recién molida. La versatilidad de esta receta permite múltiples variaciones, desde hacerla vegetariana sustituyendo el pollo por garbanzos hasta añadir otras hierbas como albahaca o perejil para perfumar aún más la crema.
Sustituir el caldo de pollo por caldo de verduras, la nata por leche de coco y el pollo por garbanzos cocidos. Omitir los productos lácteos.
Añadir 100g de queso de cabra desmenuzado al triturar la crema. El queso aportará cremosidad y un sabor ligeramente ácido.
Incorporar una guindilla fresca picada al sofrito de cebolla y ajo, o añadir una pizca de cayena en polvo al final de la cocción.
Dejar enfriar completamente la crema y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego bajo antes de servir, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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