Una crema suave de setas con el toque fresco del cilantro

El punto delicado de esta receta está en el momento de triturar. Si no lo haces el tiempo suficiente, la crema quedará granulosa; si te pasas, puede volverse demasiado líquida. Mi consejo es ir subiendo la velocidad progresivamente y parar cuando veas una textura sedosa y sin grumos.
Para que el sabor a seta sea intenso, es clave que el sofrito de cebolla, ajo y setas esté bien hecho. Los 13 minutos a 100°C que indica la receta son el tiempo justo para que suelten su agua y se concentren. No tengas prisa en este paso.
Si no te gusta mucho el cilantro, puedes reducirlo a la mitad o sustituirlo por perejil plano. Añádelo siempre al final, junto con la nata, para que conserve su frescura y color. La nuez moscada es un toque personal: empieza con una pizca, prueba y añade más si lo ves necesario.
Para una textura más ligera, puedes sustituir parte de la nata por más caldo. Si por el contrario la prefieres más espesa y contundente, añade una patata pequeña pelada y troceada junto con el caldo. Se conserva bien en la nevera 2-3 días y suele mejorar de sabor. Al recalentarla, hazlo a fuego bajo y remueve para que no se corte.
Añade 1 patata mediana pelada y cortada en cubos junto con las setas para una crema más consistente.
Agrega una guindilla pequeña o una pizca de cayena durante el sofrito para un toque picante.
Añade 50g de queso azul desmenuzado al final de la cocción para un sabor más intenso y cremoso.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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