Una crema suave con pollo desmenuzado, perfecta para una cena rápida

Si no quieres que se estropee al final, controla el momento de añadir la nata líquida. Debes incorporarla al final, con el fuego ya bajo, y solo calentar sin que llegue a hervir. Si hierve, la crema puede cortarse o separarse, arruinando la textura sedosa que buscamos.
El punto de partida es el sofrito. Pocha bien la cebolla a fuego medio hasta que esté transparente, unos 5 minutos. Luego añade el ajo solo un minuto, para que perfume pero no se queme y amargue todo. Cuando incorpores los tomates cherry, déjalos cocinar esos 8-10 minutos hasta que se ablanden y suelten su jugo; es cuando concentran su dulzor.
Para el pollo, la clave es no cocinarlo en exceso en la sartén. Marcarlo bien por fuera a fuego medio-alto (6-8 minutos por lado) y luego dejarlo reposar 5 minutos antes de desmenuzarlo. Así queda jugoso y se integra mejor en la crema. Si lo cueces demasiado, se secará y quedará fibroso.
Al triturar, usa una batidora de mano directamente en la olla para mayor comodidad. Si prefieres algo de textura, no tritures completamente; deja algunos trocitos de tomate. Después de añadir el caldo y cocinar 15 minutos a fuego lento, es el momento perfecto para hacerlo, cuando los sabores ya se han integrado.
¿Y si no tienes nata para cocinar? Puedes sustituirla por leche evaporada, que también da cuerpo pero es más ligera, o incluso por un poco de queso crema diluido con caldo. Para una versión sin lácteos, omítela y añade un chorrito generoso de aceite de oliva virgen extra al final para dar untuosidad.
Mi consejo para el punto de sal: prueba siempre al final, justo antes de servir. El caldo de pollo y el propio pollo ya llevan sal, así que es fácil pasarse. Ajusta con pimienta negra recién molida y el orégano. La albahaca fresca, sin embargo, añádela solo al servir para que no pierda su aroma fresco.
Se conserva bien en la nevera 2-3 días en un recipiente hermético. Al recalentarla, hazlo a fuego muy suave y remueve a menudo. Si ha espesado demasiado, añade un poco de caldo o agua para aligerarla. No la congeles con la nata, ya que puede cambiar de textura al descongelar.
Sustituye el pollo por garbanzos cocidos y el caldo de pollo por caldo de verduras. Añade espinacas frescas al final de la cocción.
Añade una pizca de pimentón picante o unas gotas de salsa de chile al momento de sofreír las verduras para un toque de calor.
Incorpora 50g de queso parmesano rallado al final de la cocción para una crema más cremosa y sabrosa.
Dejar enfriar completamente la crema y guardar en un recipiente hermético en el refrigerador. Calentar a fuego bajo revolviendo ocasionalmente antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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