Una crema suave con el toque cálido de la cúrcuma, hecha en Thermomix

Para clavar el punto, céntrate en pelar bien los tomates. Si queda piel, la crema tendrá tropezones. Sumérgelos en agua hirviendo un minuto y luego en agua fría; la piel saldrá casi sola.
El sofrito inicial es clave. Con esos 5 minutos a Varoma, la cebolla y el ajo deben quedar blandos y traslúcidos, no dorados. Si se queman, amargarán toda la crema. Añade la cúrcuma con los tomates para que se integre su sabor durante la cocción.
La nata líquida siempre se añade al final, después de triturar y con el calor apagado. Si la cueces, puede cortarse. Usa la velocidad progresiva para que emulsione bien y quede sedosa. Si te queda muy espesa, corrige con un poco más de caldo caliente, nunca con agua.
¿Y si no tengo Thermomix? Puedes hacerlo en una olla: sofríe la base, añade el resto y cuece tapado unos 25-30 minutos. Luego tritura con una batidora de mano y añade la nata fuera del fuego. Se conserva bien en la nevera 3-4 días y se congela perfectamente.
Añadir 1 cucharadita de jengibre fresco rallado junto con la cúrcuma para un toque picante y digestivo.
Añadir 200g de gambas peladas o trozos de pollo cocido en el último minuto de cocción para hacerla un plato completo.
Dejar enfriar completamente y refrigerar 2 horas. Servir bien fría con hierbabuena picada.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente. No congelar con nata ya que puede cortarse.
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23 de febrero de 2026
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