Una sopa cremosa y reconfortante con el toque dorado de la cúrcuma

Esta crema de tomate con cúrcuma es una reinterpretación moderna de la clásica sopa de tomate, donde la cúrcuma aporta no solo un vibrante color dorado, sino también sus reconocidas propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Originaria de las cocinas mediterráneas que han incorporado especias orientales, esta receta fusiona lo mejor de ambos mundos: la frescura del tomate con la calidez de la cúrcuma.
La textura es suave y sedosa, lograda gracias a la potencia del Thermomix que emulsiona perfectamente todos los ingredientes. El sabor es equilibrado: la acidez natural del tomate se templa con la cremosidad de la nata y la profundidad terrosa de la cúrcuma, mientras que un toque de miel o azúcar compensa cualquier exceso de acidez. Las notas de ajo y cebolla, cocinadas a fuego lento, proporcionan una base aromática que realza sin dominar.
Para la presentación, se recomienda servir la crema bien caliente en cuencos individuales, adornada con unas hojas frescas de albahaca o perejil, un hilo de aceite de oliva virgen extra y, para quienes buscan un contraste de texturas, unos picatostes de pan artesano. El color dorado-anaranjado resulta especialmente atractivo a la vista, prometiendo una experiencia tanto visual como gustativa.
Esta crema es perfecta para cualquier época del año: reconfortante en invierno y ligera en verano si se sirve templada. Su preparación en Thermomix garantiza resultados consistentes con mínimo esfuerzo, ideal para cocineros de todos los niveles. Además, es una excelente manera de incorporar la cúrcuma en la dieta diaria de forma deliciosa y accesible.
Los consejos clave incluyen usar tomates maduros de buena calidad para un sabor más dulce y natural, y tostar ligeramente la cúrcuma en aceite antes de añadir los líquidos para potenciar su aroma. Se puede ajustar la consistencia añadiendo más caldo si se prefiere una textura más ligera, o reduciendo más tiempo para una crema más espesa y concentrada.
Finalmente, esta receta ofrece versatilidad: se puede preparar con antelación y calentar al momento, guardar en el refrigerador por varios días, o incluso congelar en porciones individuales para tener siempre a mano un plato nutritivo y reconfortante.
Añadir 1 cucharadita de jengibre fresco rallado junto con la cúrcuma para un toque picante y digestivo.
Añadir 200g de gambas peladas o trozos de pollo cocido en el último minuto de cocción para hacerla un plato completo.
Dejar enfriar completamente y refrigerar 2 horas. Servir bien fría con hierbabuena picada.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético. Calentar a fuego medio revolviendo ocasionalmente. No congelar con nata ya que puede cortarse.
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