Una crema suave y aromática con el toque del romero

Para evitar los fallos más comunes, fíjate en la patata. Es el ingrediente que aporta cremosidad sin necesidad de nata, pero si la cortas en cubos demasiado grandes, no se cocinará bien en el tiempo indicado y la textura final será grumosa. Asegúrate de que sean pequeños y uniformes.
El primer paso, el sofrito, es clave. Los 5 minutos a temperatura Varoma son para que la cebolla y el ajo se pochen y suelten su dulzor, no para que se doren o quemen. Si se doran, pueden amargar ligeramente la crema. Después, al añadir el tomate y la patata, los 10 minutos a 100°C ablandan todo perfectamente. No tengas prisa por pasar al siguiente paso.
La cucharadita de azúcar no es opcional. Los tomates, aunque estén maduros, pueden ser ácidos, y ese punto de azúcar redondea el sabor sin que se note dulce. Si al probar antes de servir notas aún acidez, puedes rectificar con un poco más, pero siempre de poco en poco.
A la hora de triturar, no escatimes tiempo. Usa la velocidad progresiva para que no salpique y logra una textura completamente lisa. Si te queda algún grumo, programa otros 30 segundos a velocidad 10. Retirar las ramitas de romero grandes antes de triturar es casi obligatorio, a menos que quieras un sabor extremadamente intenso y que alguna astilla quede en la crema.
Si la crema te queda demasiado espesa, puedes aligerarla con un poco más de caldo caliente justo al servir. Para conservarla, guárdala en la nevera en un recipiente hermético y consúmela en 2-3 días. Al recalentarla, hazlo a fuego suave removiendo, ya que espesa un poco más en frío.
Sustituye el romero por un puñado de hojas de albahaca fresca. Añade la albahaca al final, después de triturar, para conservar su aroma y color vibrante.
Para una crema más rica y cremosa, añade 100ml de nata para cocinar al final de la cocción, justo antes de triturar. Mezcla durante 30 segundos a velocidad 4.
Añade 1 guindilla pequeña o una pizca de cayena durante la cocción con los tomates para darle un toque picante que contrasta con la dulzura del tomate.
Deja enfriar completamente la crema, transfiere a un recipiente hermético y refrigera. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cacerola, removiendo ocasionalmente. Si está muy espesa, añade un poco de agua o caldo.
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23 de febrero de 2026
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