Una crema suave con el toque ahumado del pimentón

La clave de esta receta está en cómo tratas el pimentón. Si lo añades directamente al caldo frío puede saber a crudo y amargar. Por eso, el paso de integrarlo con las verduras a 100°C durante 5 minutos es fundamental: se 'cuece' en su propia grasa y desarrolla todo su sabor ahumado sin arder.
Para que la textura sea perfecta, corta la patata y la zanahoria en trozos similares. Así se cocinarán al mismo ritmo y se triturarán sin grumos. No tengas prisa en el sofrito inicial de cebolla y ajo; esos 5 minutos a Varoma son la base de sabor.
Al triturar, usa la velocidad progresiva empezando desde 5 para evitar salpicaduras. Si la crema queda demasiado espesa para tu gusto, corrige añadiendo caldo caliente poco a poco mientras mezclas a velocidad baja. La nata al servir es opcional, pero un chorrito de aceite de oliva virgen extra en frío redondea muy bien los sabores.
Un error común es no probar y ajustar la sal al final, después de triturar. El caldo ya lleva sal, y la crema se concentra al cocerse. Si te sobra, se conserva bien en la nevera 3-4 días y se puede congelar. Al recalentarla, hazlo a fuego suave y remueve; a veces pide un poco más de caldo o agua porque espesa al enfriar.
Añade 2 cm de jengibre fresco pelado junto con las verduras para un toque picante y aromático.
Sustituye 200 ml del caldo de verduras por leche de coco para una versión tropical y cremosa.
Asa las zanahorias en el horno a 200°C durante 30 minutos antes de añadirlas al Thermomix para un sabor más caramelizado.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético en nevera. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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