Una crema suave y elegante con toques tostados

Esta crema de coliflor y avellana es una deliciosa reinterpretación de un clásico vegetariano que combina la suavidad de la coliflor con el toque tostado y aromático de las avellanas. Originaria de la cocina mediterránea moderna, esta receta ha ganado popularidad por su textura sedosa y su perfil de sabores equilibrado, perfecto para quienes buscan una opción sofisticada pero sencilla de preparar.
La coliflor, cocida hasta alcanzar una textura tierna, se transforma en una base cremosa que se complementa maravillosamente con las avellanas tostadas y molidas. El resultado es una crema de color marfil pálido con pequeños puntos oscuros de avellana que añaden un contraste visual atractivo. La textura es suave como la seda, con una consistencia que se desliza perfectamente por la cuchara.
En cuanto al sabor, esta crema ofrece una experiencia compleja: la dulzura natural de la coliflor se realza con la profundidad tostada de las avellanas, mientras que la cebolla y el ajo aportan notas aromáticas de fondo. Un toque de nuez moscada fresca rallada añade calidez y profundidad, sin dominar los otros ingredientes. La crema de leche o nata para montar (opcional) proporciona un acabado ligeramente más rico.
Para la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales precalentados, decorando con unas avellanas picadas tostadas, un hilo de aceite de oliva virgen extra y unas hojas de perejil fresco. Esta presentación no solo es visualmente atractiva, sino que también añade diferentes texturas y capas de sabor. Para una versión más elegante, se puede añadir una espuma de leche o unas virutas de trufa negra.
Esta crema es ideal como primer plato en cenas formales o como plato principal ligero acompañado de una ensalada fresca. Su versatilidad permite adaptarla a diferentes estaciones: en invierno se puede servir más caliente y espesa, mientras que en verano se puede preparar ligeramente más líquida y fresca. Es importante servirla inmediatamente después de preparada para conservar su textura cremosa y sus aromas.
Un consejo importante es tostar las avellanas justo antes de usarlas para maximizar su aroma, y molerlas finamente pero no hasta convertirlas en mantequilla. La coliflor debe cocinarse hasta que esté muy tierna pero no deshecha, para que conserve algo de estructura durante el triturado. Si se desea una versión vegana, se puede sustituir la crema de leche por leche de coco o simplemente omitirla.
Añade 1 cucharadita de aceite de trufa negra al final de la cocción y decora con virutas de trufa fresca.
Incorpora 1 pizca de pimienta de cayena o 1 chile seco molido al sofrito para un toque picante.
Desmenuza 50g de queso azul suave (como Gorgonzola) y añádelo al triturar para un sabor más intenso.
Guarda la crema en un recipiente hermético en el refrigerador. Consumir dentro de 3 días. Recalentar a fuego bajo, añadiendo un poco de caldo o agua si es necesario.
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