La técnica del templado y la cocción controlada son clave

Si quieres que te salga a la primera, empieza por batir bien las yemas con el azúcar hasta que estén pálidas y espumosas. Esto es el cimiento: si no están bien emulsionadas, el templado será más difícil. Cuando viertas la leche caliente, hazlo en un hilo muy fino y batiendo sin parar. Si la echas de golpe, las yemas se cocinarán y tendrás un revuelto. Usa un cazo de fondo grueso para que el calor se reparta mejor y evites puntos calientes que la corten.
La cocción es el otro momento de verdad. Fuego bajo-medio y remueve constantemente, llegando a todas las esquinas. No la dejes sola. Está lista cuando cubra el dorso de la cuchara y, al pasar el dedo, el surco quede limpio. Si tienes termómetro, busca los 82-85°C. Nunca debe hervir, o se cortará. Para parar la cocción al instante, cuélala en un bol sobre un baño de hielo.
¿Y si no tienes vaina de vainilla? Puedes usar extracto de buena calidad, añadiéndolo al final, ya fuera del fuego. La base de yemas, azúcar y leche es versátil: puedes infusionar la leche con canela o ralladura de cítricos. Para conservarla, tápala con film en contacto directo con la superficie y guárdala en la nevera 2-3 días. Se espesa un poco al enfriarse del todo.
Añadir 100g de chocolate negro fundido a la crema caliente y batir hasta integrar completamente.
Infusionar la leche con 2 cucharadas de café molido en lugar de vainilla, colando bien antes de usar.
Añadir la ralladura de 1 naranja y 1 limón a la leche durante la infusión.
Guardar en recipiente hermético con film transparente en contacto directo con la superficie de la crema. No congelar.
Tus apuntes privados
Guarda tus notas privadas
Anota tus trucos, cambios y variaciones personales. Solo tú podrás verlos.
Tu cuenta no tiene coste. Los primeros 7 días te regalamos el Plan Plus completo. Después sigues gratis, sin pagar nada.
23 de febrero de 2026
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en opinar!
Solo los usuarios registrados pueden escribir comentarios.