Una crema reconfortante que gana sabor con la cocción lenta

Antes de ponerte con todo, mira esto: el éxito de esta crema depende de que los pimientos verdes se ablanden y suelten toda su dulzura. Para eso, respeta las 4 horas a temperatura baja en la olla lenta. Si los sacas antes, quedarán con un regusto amargo y una textura fibrosa.
A la hora de triturar, usa una batidora de mano directamente en la olla. Si la textura no te convence, pásala por un colador fino para que quede perfectamente sedosa. Solo después añade la nata líquida y deja que se integre esos 15 minutos finales. Esto es clave para que espese sin que se corte.
Sazona al final. El caldo de pollo ya lleva sal, y durante la larga cocción los sabores se concentran. Prueba siempre antes de añadir más. Si el caldo es casero y muy gelatinoso, la crema quedará más cuerpo; si es ligero, la nata hará su trabajo de dar cremosidad.
Para servir, un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra en crudo hace milagros, aportando un toque frutado que realza el sorde del pimiento. Si te sobra, guárdala en la nevera y recalienta a fuego muy suave, removiendo para que no se separe.
Añade una guindilla seca o una cucharadita de pimentón picante al inicio de la cocción para darle un toque picante.
Agrega 100g de jamón serrano picado al final de la cocción para darle un sabor ahumado y textura adicional.
Sustituye la nata líquida por leche evaporada o yogur griego natural para reducir las calorías.
Dejar enfriar completamente, guardar en recipiente hermético y refrigerar. Calentar a fuego medio antes de servir.
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23 de febrero de 2026
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