Una sopa intensa y cremosa hecha con paciencia en la olla lenta

Si es la primera vez que la haces, ojo con la cantidad de caldo. Si usas los 1000 ml de caldo de pollo que indica la receta, el resultado será más bien una sopa líquida. Para una crema más espesa y untuosa, empieza con 750 ml y añade más al final si ves que queda demasiado densa después de triturar. El azúcar no es opcional: es clave para equilibrar la acidez de los tomates, sobre todo si no están en su punto óptimo de madurez.
El paso del sofrito es el único que haces fuera de la olla lenta, y merece la pena. No te saltes dorar bien la cebolla hasta que esté transparente; esa base es el primer golpe de sabor. Luego, al montar todo en la slow cooker, remueve bien para que la sal y las especias se distribuyan.
Aquí viene la parte de paciencia: la cocción a fuego bajo durante 6-8 horas. No la aceleres en el modo alto si no es necesario. El tiempo largo es lo que deshace los tomates por completo y concentra los sabores. Sabrás que está listo cuando al remover con una cuchara, los tomates se deshagan sin resistencia.
A la hora de triturar, usa una batidora de mano directamente en la olla. Es más seguro (evitas salpicaduras de líquido caliente) y más fácil. Si la licúas, deja que se temple un poco y hazlo en lotes, tapando la tapa con un paño. Después de triturar, añade la nata y dale esos 15-20 minutos extra a fuego alto. Esto no solo la integra, sino que recalienta bien toda la crema y permite que los sabores se asienten de nuevo.
Para servir, el aceite de oliva virgen extra y el perejil fresco no son solo decoración. El aceite en frío aporta un toque afrutado que levanta el plato, y el perjelí da frescura. Si quieres una versión vegetariana, cambia el caldo de pollo por caldo de verduras. Se conserva bien en la nevera 3-4 días y se congela perfectamente.
Sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras y omite la nata o usa una alternativa vegetal.
Añade una pizca de pimienta de cayena o unas gotas de salsa picante al final de la cocción.
Sustituye el perejil por albahaca fresca picada para un sabor más mediterráneo.
Deja enfriar completamente la crema, luego transfiere a un recipiente hermético y guarda en la nevera. Para recalentar, calienta a fuego medio en una cazuela, removiendo ocasionalmente. Si la crema está muy espesa, añade un poco de caldo o agua.
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23 de febrero de 2026
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