Una crema delicada y nutritiva acompañada de jugosas pechugas de pollo a la plancha

Esta crema de judías verdes es un plato que combina la tradición mediterránea con técnicas modernas de cocina. Las judías verdes, también conocidas como vainitas o ejotes, son una verdura de temporada que aporta frescura y nutrientes esenciales. La crema resultante tiene una textura sedosa y un color verde vibrante que invita a probarla desde el primer momento.
El sabor de esta crema es delicado pero con carácter, donde las notas terrosas de las judías verdes se equilibran perfectamente con la suavidad de la patata y la cebolla. El toque de nata le da una cremosidad extra que hace que cada cucharada sea un verdadero placer. Es importante destacar que las judías verdes conservan parte de su sabor característico incluso después de ser trituradas.
El pollo a la plancha que acompaña esta crema se marina con hierbas aromáticas que realzan su sabor natural sin enmascararlo. La cocción a la plancha permite que el pollo quede jugoso por dentro mientras desarrolla una superficie ligeramente dorada y aromática. Esta combinación de texturas -la suavidad de la crema y la firmeza del pollo- crea un contraste muy agradable al paladar.
Para la presentación, se recomienda servir la crema en cuencos individuales con un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima. El pollo se puede cortar en tiras o en medallones y disponer elegantemente al lado o sobre la crema. Unas semillas de sésamo tostadas o unas hojas de perejil fresco aportarán el toque final de color y sabor.
Este plato es ideal para cualquier época del año, aunque resulta especialmente reconfortante en los meses más fríos. La crema se puede preparar con antelación y calentar justo antes de servir, lo que la convierte en una opción práctica para comidas familiares o cenas con invitados. Su equilibrio nutricional lo hace adecuado tanto para adultos como para niños.
Un consejo importante es no cocinar demasiado las judías verdes para que conserven su color verde intenso y parte de su textura. El proceso de triturado debe hacerse con cuidado para obtener una crema homogénea pero no demasiado líquida. El pollo debe reposar unos minutos después de cocinarlo para que los jugos se redistribuyan y quede más tierno.
Añade 100g de bacon cortado en trozos pequeños y dorado antes de sofreír la cebolla para dar un sabor ahumado a la crema.
Añade 50g de almendras tostadas y molidas al triturar la crema para darle un toque crujiente y un sabor a nuez.
Sustituye las especias secas del pollo por una mezcla de hierbas frescas picadas (romero, tomillo y perejil).
Guarda la crema y el pollo por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. La crema se puede congelar hasta por 1 mes. Calienta la crema a fuego lento, añadiendo un poco de caldo o agua si está demasiado espesa. El pollo se puede recalentar suavemente en el microondas o en una sartén.
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