Una crema reconfortante con pollo jugoso, sencilla y llena de sabor casero.

Para clavar el punto, céntrate en la cocción del repollo. La clave está en el fuego medio-bajo y la paciencia: esos 20-25 minutos de cocción tapada son los que transforman su sabor ligeramente amargo en una dulzura natural. Si lo cocinas a fuego alto, se quedará duro por fuera y amargo. Mientras, aprovecha para secar bien los filetes de pollo con papel de cocina antes de sazonarlos; si los pones húmedos en la plancha, en lugar de dorarse se cocerán al vapor y no cogerán ese color bonito.
El sofrito de cebolla y ajo es la base. No te conformes con que la cebolla esté transparente, déjala que se poche bien, que se vuelva casi melosa. Eso le dará un fondo de sabor dulce a toda la crema. Cuando añadas el caldo de pollo, sube el fuego hasta que hierva y luego baja inmediatamente. Esa ebullición inicial ayuda a integrar los sabores, pero la cocción posterior debe ser suave.
A la hora de triturar, no tengas prisa. Usa una batidora de mano y muévela por toda la olla para que quede homogéneo. Si te gusta una textura ultra fina, pásala por un colador, pero a mí me gusta con un poco de cuerpo. Añade la nata líquida al final, solo para calentarla e integrarla durante 5 minutos. Si la cueces mucho, puede cortarse. Este es el momento de probar y ajustar el punto de sal.
Para el pollo, la plancha o sartén debe estar bien caliente antes de echar el aceite. Escucha ese chisporroteo al poner el filete. No lo muevas hasta que se despegue solo; eso indica que ya está sellado y dorado por ese lado. Los 4-5 minutos por lado son una guía, pero el grosor del filete manda. El pollo debe estar jugoso por dentro, no seco. Si no estás seguro, haz un pequeño corte en el más grueso para comprobar que no queda rosa.
Un truco: si preparas la crema con antelación, guárdala en la nevera y recaliéntala a fuego bajo, removiendo y añadiendo un chorrito de caldo o agua si ha espesado demasiado. Sirve la crema bien caliente y el pollo recién hecho. El contraste de temperaturas y texturas (la crema suave con el pollo firme y jugoso) es lo que hace especial este plato. Un buen aceite de oliva virgen extra por encima al servir marca la diferencia.
Sustituye el caldo de pollo por caldo de verduras y omite el pollo. En su lugar, puedes añadir champiñones salteados o garbanzos tostados como topping.
Añade bacon cortado en tiras y dorado como topping adicional junto con el pollo para un sabor más intenso y textura crujiente.
Añade 2 zanahorias peladas y cortadas en rodajas junto con el repollo para un sabor más dulce y color anaranjado.
Guarda la crema y el pollo por separado en recipientes herméticos en el refrigerador. La crema se puede congelar hasta por 1 mes. Para recalentar, calienta la crema a fuego bajo revolviendo ocasionalmente y recalienta el pollo en el microondas o en una sartén.
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23 de febrero de 2026
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