Crepes finos rellenos de pimiento asado y queso fresco

El secreto para que salga bien está en dejar reposar la masa de los crepes en la nevera durante al menos 30 minutos. Esto relaja el gluten y la harina se hidrata bien, lo que te dará una masa más suave y flexible que no se romperá al darle la vuelta o al rellenarla.
Para los pimientos, no te saltes el paso de cubrirlos con papel film una vez fuera del horno. El vapor que se genera dentro los ablanda y hace que la piel se despegue casi sola, sin que pierdan jugo. Si los pelas en caliente, te quemarás y será más difícil. Usa una sartén antiadherente bien caliente para los crepes, y úntala solo con un poquito de aceite usando un papel de cocino. La primera crepe suele salir 'de prueba'; si la masa está muy espesa y no se extiende bien, añade un chorrito más de leche.
Un error común es echar demasiada masa a la sartén. Con un cuarto de taza (unos 60 ml) y un movimiento rápido de muñeca para extenderla, es suficiente. Si el queso fresco tipo burgos suelta mucho suero, escúrrelo un poco con las manos antes de desmenuzarlo para que el relleno no quede aguado. Sirve los crepes en cuanto los rellenes, con la sartén aún caliente, para que el queso se temple ligeramente pero mantenga su frescura.
Añadir espinacas frescas salteadas al relleno para mayor contenido vegetal
Incorporar un poco de chile seco molido o pimentón picante al relleno
Sustituir el queso fresco por queso de cabra o ricotta
Guardar los crepes y el relleno por separado en recipientes herméticos en la nevera. Los crepes se pueden congelar entre capas de papel de horno.
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23 de febrero de 2026
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